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Unión Sindical Obrera - Mutua MMT Seguros

Ayudas al automóvil

Ayudas al automóvil

Con esto de la crisis, todos los empresarios, con la CEOE a la cabeza, se han vuelto intervencionistas. Pretenden sacar tajada. Eso sí, nunca dirán que persiguen su beneficio, se presentan como benefactores y afirman que las medidas que proponen van orientadas al bien de la comunidad.

Soy de los que piensan que el papel del Estado es fundamental a la hora de contrapesar al poder económico. Tengo que reconocer, sin embargo, que a veces estoy tentado de admitir que éste termina controlando el poder político y que, tal como afirmaba O’Connor en un libro que fue clásico en su época, La crisis fiscal del Estado, el sector público se convierte en una máquina de subvenciones para los empresarios, tesis que, por otra parte, ya mantuvo Adam Smith en parecidos términos.

Con esto de la crisis, todos los empresarios, con la CEOE a la cabeza, se han vuelto intervencionistas. Pretenden sacar tajada. Eso sí, nunca dirán que persiguen su beneficio, se presentan como benefactores y afirman que las medidas que proponen van orientadas al bien de la comunidad.

El sector del automóvil lleva tiempo detrás de que el Gobierno subvencione la compra de vehículos. Cinco Autonomías se han mostrado ya receptivas. La primera fue Navarra, que goza de una situación privilegiada en materia fiscal y puede permitirse toda clase de lujos. Recientemente, están en proceso de incorporarse a la pedrea de ayudas Valencia, Aragón y Castilla y León. Madrid, fiel a su línea de bajar los impuestos y de ayudar más a quien más gana, ha reducido un 20% el impuesto de matriculación. Todas ellas irán después a extender la mano al papá Estado. Parece que el ministro de Industria se muestra convencido y, puesto que ya no está Solbes, no sería extraño que en el debate sobre el estado de la nación se anunciasen medidas en este sentido. Más tarde se dirá que no hay recursos para las pensiones, la sanidad, la educación, el seguro de desempleo ni para financiar la Ley de Dependencia.

Los empresarios del sector argumentan que se pretende salvar puestos de trabajo, pero, si de empleo se trata, pocas políticas como las señaladas anteriormente -y en general todos los servicios públicos- para crearlo. Además, dado el régimen de libre comercio en el que están insertas las economías, los automóviles que compren los españoles pueden estar fabricados en Alemania o en EEUU, y viceversa. Ocho de cada diez vehículos que fabricamos se dirigen a la exportación. En todo caso, si lo que se quiere primar es la creación de empleo habría que proteger la fabricación y no el consumo.

Pero es que, por otra parte, la verdadera cuestión que se debería plantear es si, entre todos los bienes y actividades que se pueden subvencionar, es el sector del automóvil el más adecuado. No es precisa demasiada reflexión para llegar a la conclusión de que, desde la óptica social, ecológica y en general del bien común, resulta más conveniente incentivar el consumo de multitud de bienes, tanto públicos como privados, que el del automóvil, y que incluso pueden crear mucho más empleo. Sólo los intereses y la presión de un lobby tan poderoso como éste pueden explicar que el sector público de muchos países desarrollados, entre ellos el español, incite al consumo del automóvil. Mientras Solbes se opuso a que se incrementasen los gastos sociales, fue un buen ministro; dejó de serlo cuando también se opuso a las ayudas a los empresarios.

Juan Francisco Martín Seco
Estrella Digital

La crisis reduce a la mitad el superávit de la Seguridad Social

La crisis reduce a la mitad el superávit de la Seguridad Social

Corbacho afirma que no habrá reformas en las pensiones antes del 2011.

La crisis reducirá a la mitad el superávit previsto por la Seguridad Social para este año. Así lo manifestó ayer el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, quien declaró que bajará del 0,9% del PIB previsto al 0,5% o el 0,4% del PIB, de acuerdo con el escenario final de la situación económica. Esto supone que pasará de 9.000 millones a 5.000 millones.

Corbacho se esforzó en afirmar ante el Parlamento que ni en las peores estimaciones el Gobierno plantea la posibilidad de que el sistema público de pensiones tenga déficit a lo largo de este ejercicio, y previsiblemente tampoco en el 2010.

La razón es que "la situación no va a peor, sino a mejor. Los datos de afiliación media de abril muestran un mejor comportamiento de la afiliación. Se ha corregido el ritmo de pérdidas. Esperemos que sea una tendencia y no simple coyuntura".

El ministro se mantuvo en sus trece y dijo con firmeza que "no tenemos un problema y menos en el corto plazo". Aprovechó su intervención para decir , "como ministro de la Seguridad Social, que nuestro sistema no está en crisis, sino que goza de una magnífica salud financiera". Añadió que "las pensiones están garantizadas".

Por esta razón, y en respuesta al requerimiento del diputado de CiU Carles Campuzano, declaró que no habrá reformas legislativas antes del 2011.

El diputado catalán aprovechó para comprometer al Gobierno y al resto de los grupos parlamentarios en un calendario que permita cumplir el compromiso de reformar el sistema cada cinco años. De esta manera, este año acabarían las comparecencias, durante el próximo se elaborarían las conclusiones de la comisión de reforma del pacto de Toledo (firmado en 1995 y reformado en el 2003) y el siguiente, el 2011, se aprobarían las reformas consensuadas.

El ministro dijo que "faltan aún 41 años para el 2050, por eso debemos tomar con prudencia las proyecciones". Incluso recordó que las previsiones de aumento del envejecimiento de la población se estiman en 2023, a medio plazo.

El diputado del PP Tomás Burgos puso sobre la mesa la intervención llevada a cabo por el secretario de Estado de la Seguridad Social y responsable de política económica del PSOE, Octavio Granado, en la que proponía una serie de reformas, entre ellas que los becarios coticen a la Seguridad Social o se retrase la edad de jubilación.

Por eso y a pesar de su posicionamiento político, dirigido a cerrar por todos los medios un foco de enfrentamiento electoral, el ministro reconoció que hay que afrontar cambios.

“La solidez del sistema no significa que no haya que hacer reformas que aseguren la sostenibilidad de la Seguridad Social”, declaró. Y añadió que “el Gobiernonunca lo ha ocultado". Estos cambios son básicamente cuatro: impulsar la natalidad para mantener la relación actual, en que hay 2,6 cotizantes por pensionista; ampliar la población activa (incorporando nuevos colectivos que ahora no cotizan); prolongar la vida laboral activa (de forma que la edad media de jubilación se acerque a la edad legal de 65 años), y, por último, una mayor correspondencia entre aportaciones y prestaciones.

El ministro se mostró partidario de que se mantenga la flexibilidad en la edad de jubilación, dado que hay una serie de sectores que solamente pueden ajustarse a través de los expedientes de regulación de empleo. Por eso se mostró partidario de favorecer un cambio cultural para que voluntariamente los ciudadanos se vayan aproximando a la edad legal de jubilación, fijada en los 65 años. Actualmente la edad media de jubilación está en 63,1 años.

Otro elemento de polémica fue el fondo de reserva, "al que el Gobierno recurre como una forma de exorcismo", como dijo el diputado vasco Emilio Olabarría. Recordó que los expertos aseguran que su dotación únicamente representa cinco meses en el pago de pensiones.

El ministro le respondió que cuenta con una dotación de 58.000 millones de euros. Esto supone que tiene una dotación suficiente "para cubrir diez meses en la nómina de pensiones partiendo del supuesto de que hayan desaparecido todos los ingresos, es decir, que no hubiera cotizantes, y en ese caso no sé dónde estaríamos". Afirmó que no se recurrirá a este en el 2009 ni en el 2010.

MAR DÍAZ-VARELA
La Vanguardia

¿Brotes verdes en la economía?

¿Brotes verdes en la economía?

Sería muy peligrosa la autocomplacencia de los gobiernos, en la creencia de que las medidas coyunturales están siendo suficientes, y que aparcaran las necesarias reformas de carácter estructural.

Se suman cada vez más voces al coro de quienes empiezan a percibir síntomas favorables sobre el fin de la recesión mundial. El presidente Obama abrió la veda al referirse recientemente a las “luces de esperanza” que se ven en la economía y ayer mismo abundaron en ello la OCDE y el presidente del BCE.

Trichet asegura que la economía mundial se encuentra en “un punto de inflexión” y el descenso del PIB “se ha ralentizado” en algunos casos y, en otros, incluso se aprecian repuntes.

También la OCDE aprecia signos de mejoría, y cita expresamente los casos de China y, en Europa, de Francia, Italia y Reino Unido. Estos indicios residen fundamentalmente en la recuperación generalizada de la mayoría de las bolsas mundiales, revitalización en China, mejora de la confianza en Alemania, encarecimiento del petróleo y mayor movimiento en el mercado inmobiliario estadounidense y británico.

Siempre son de agradecer este tipo de indicadores, pero por desgracia aún estamos lejos de poder asegurar que se ha conjurado el peligro. A lo sumo, lo que parece es que la contracción de la economía se está moderando.

Y eso en sí es una buena noticia. Pero nada garantiza aún que la economía mundial pueda remontar sin la respiración asistida de los potentes estímulos públicos a los que está sometida.

De igual manera que la normalización bancaria, requisito imprescindible para la recuperación, aún no se ha logrado. ¿Por qué si no se ha decidido Trichet a aparcar sus recelos y darle a la máquina de hacer dinero?

Hasta que la demanda privada, tanto la inversión como el consumo, no sean capaces de suplir las colosales sumas de gasto público para tirar del carro –y eso aún no ha ocurrido– no podremos hablar de recuperación. Sería muy peligrosa la autocomplacencia de los gobiernos, en la creencia de que las medidas coyunturales están siendo suficientes, y que aparcaran las necesarias reformas de carácter estructural.

En particular para España, cuyo Gobierno, muy satisfecho con los exiguos efectos de su tibia respuesta a la crisis, ha fiado la recuperación doméstica a la mejora de la situación internacional. Puede que, como dijo la vicepresidenta Salgado, se vean “brotes verdes”. Pero en todo caso están germinando tímidamente en la economía internacional; no así en la española, que los analistas coinciden en relegar al furgón de cola de la recuperación.

Autocomplacencia, apelación sistemática al gasto, negación de las reformas y fe ciega en la recuperación internacional constituyen el peor bagaje que podría tener este Gobierno para afrontar la recesión.

El debate sobre el estado de la nación, que hoy comienza, representa una buena oportunidad para que Zapatero concrete las necesarias reformas, aunque sean impopulares, para reactivar la economía. Sólo de esta manera estaría legitimado a pedir el respaldo del PP.

Expansion

Crisis y mercado laboral

Crisis y mercado laboral

Vivimos una crisis sin precedentes. Es necesario actuar contra la misma. Son dos axiomas, dos postulados, incuestionables. Lo cuestionable es cómo actuamos. Llama la atención que haya quien intente, en estos momentos, aprovechar la crisis para precarizar más el empleo. Es lo que pretenden tanto los patronos de la CEOE como su punta de lanza en la patronal madrileña. Han cogido la perra de que para arreglar la crisis hay que actuar sobre el mercado de trabajo. Pero el mercado de trabajo ni ha sido la causa ni es determinante para la solución a esta crisis.

Con este mercado de trabajo España creció aceleradamente a lo largo de los últimos años. No ha sido el mercado de trabajo lo que ha quebrado. Ha sido un modelo especulativo en las finanzas y en lo inmobiliario, el abuso empresarial, la inflación de beneficios, la avaricia sin límites, lo que ha quebrado la economía mundial.

Así las cosas, es suicida que los empresarios, atenazados por el miedo al futuro, se atrincheren en las recetas caducas del neoliberalismo. Despidos baratos, despidos y regulaciones de empleo sin control, bajadas de impuestos que reduzcan aún más las ya mermadas arcas públicas, reducción de cotizaciones sociales que desestabilizarían el sistema de pensiones, congelaciones salariales que deterioran aún más la capacidad de consumo y deterioraran la demanda, destruyendo más empleo.

Proponen un contrato anticrisis con una indemnización por despido de 8 días por año durante los dos primeros años y de 20 días a partir del tercer año. Pero el despido en España es ya muy barato.

En Europa la temporalidad afecta al 10 por ciento de los trabajadores. En España al 25 por ciento. No renovar a estos trabajadores el contrato es un despido barato con 8 días de indemnización por año trabajado. El 55 por ciento de los despidos se produce con esta fórmula muy barata. El 35 por ciento de los despidos son declarados improcedentes por los jueces, es decir son despidos sin causas objetivas que los justifiquen. Estos son los que tienen una indemnización de 45 días por año. Pero reitero, son despidos sin causa justificable. Porque si hay causas objetivas como la desaparición del puesto de trabajo, los problemas económicos o un expediente de regulación de empleo, la indemnización es de 20 días por año con un máximo de doce mensualidades.

El despido no es caro y aún menos si tomamos en cuenta que el Fondo de Garantías Salarial, cubre el 40 por ciento del coste de despido objetivo en ERE y empresas de menos de 25 trabajadores, además de apoyar económicamente el despido en casos de insolvencia de la empresas.

En España el despido es libre en el caso de los trabajadores temporales y hasta si un trabajador fijo es despedido de forma improcedente, queda en manos del empresario readmitirlo o no. En Francia o Alemania es el juez quien decide si vuelve o no a su puesto de trabajo, además de que los representantes de los trabajadores tienen amplias potestades en el proceso previo a la resolución del magistrado. En Italia o Suecia es el trabajador quien decide si se reincorpora o no a su puesto de trabajo.

En Europa, a diferencia de España, el empleo se protege, el despido tiene que tener siempre causas objetivas, la temporalidad es muy baja y la protección por desempleo es mayor y más larga. Que no nos vengan Gerardo Díaz Ferrán y Arturo Fernández, presidentes de CEOE y CEIM, con mentiras como que con más temporalidad y despidos, ya libres, pero aún más baratos, ellos crearán más empleo.

Si quieren que hablemos de Europa, su empleo y sus despidos, vemos las cartas. Si quieren que hablemos de China, su precariedad y falta de derechos, no hay más que hablar.

Porque el verdadero problema es que tenemos una economía poco productiva y muy especulativa, cuya capacidad de competir se sustenta en bajos costes laborales, tanto en salarios, como en despidos, como en derechos de los trabajadores.

Sólo abordando un cambio de modelo productivo y, por lo tanto, de cultura empresarial, podemos afrontar los retos del futuro. Ser competitivos por invertir más, ser más innovadores, aportar más calidad, es la clave para salir de esta crisis. Eso exige apostar por la estabilidad, calidad y cualificación del empleo y no todo lo contrario.

Javier López

El sector del seguro resalta la importancia de las auditorías y control de riesgos para el negocio

El sector del seguro resalta la importancia de las auditorías y control de riesgos para el negocio

La presidenta de Unespa destacó que la importancia de que las entidades apliquen los criterios de Gobierno Corporativo.

El sector del seguro ha puesto de manifiesto la importancia de las auditorías internas y el control de los riesgos para un mejor desarrollo de actividad y para un mejor funcionamiento de la empresa, en el marco del II Foro de Auditoría organizado por Mutua Madrileña y el Instituto de Auditores Internos de España (IAI).

El encuentro, que concentró ayer a más de 200 expertos en el Auditorio de Mutua Madrileña y que fue inaugurado por el presidente de la aseguradora, Ignacio Garralda, trató de reflexionar sobre la creciente importancia que tiene la auditoría interna en el buen gobierno corporativo de las empresas.

En este sentido, Garralda destacó la importancia de que las organizaciones empresariales, y en especial las entidades financieras y aseguradoras, dispongan de un sistema de control interno y de gestión de riesgos, y subrayó que Mutua cuenta con una política basada en un tratamiento homogéneo de los diferentes tipos de riesgos para garantizar que estén identificados, medidos y controlados, permitiendo al consejo de administración que defina el nivel de tolerancia al riesgo en función de la estrategia de la entidad.

Por su parte, el director general de Seguros y Fondos de Pensiones, Ricardo Lozano, destacó que la actual situación económica está incrementando las responsabilidades y expectativas sobre la función de la auditoría interna, generando un clima de mayor conciencia en los consejos sobre la importancia de la función de control de riesgos.

Además, destacó que la labor de auditoría interna tendrá un 'rol' fundamental con la entrada en vigor de Solvencia II, al constituirse en herramienta fundamental para el control interno de las entidades.

El acto también contó con la presencia de Jorge Morán, director general de Seguros de Banco Santander, quien resaltó el aporte de valor de la auditoría interna en la toma de decisiones desde la perspectiva del negocio.

Asimismo, la presidenta de Unespa, Pilar Fernández de Frutos, destacó que la importancia de que las entidades apliquen los criterios de Gobierno Corporativo y, aunque destacó que el sector "va por el buen camino, hay que seguir avanzando

E.Press

Crisis y horarios

Crisis y horarios

El camino para superar la actual situación económica no debe pasar en ningún caso por un retroceso en materia de conciliación y flexibilidad laboral. Extender las jornadas de trabajo, lejos de ayudarnos a vencer la crisis, la agravaría.

Crisis económica y horarios racionales parecen ser conceptos contrapuestos. Sin ir más lejos, lo primero que hizo el nuevo Ejecutivo al conocerse los nombres de los ministros designados por el presidente Rodríguez Zapatero fue anunciar que trabajarían durante las vacaciones de Semana Santa. Sin duda, trataba así de transmitir al país el mensaje de que los ciudadanos contaban con un equipo de gobierno comprometido y dispuesto a trabajar en firme por sacarnos de esta difícil situación.

No pongo en duda ni el grado de compromiso ni la voluntad de trabajar duro de nuestros dirigentes, pero me veo en la obligación de pedirles que revisen el método que, por lo visto, han empezado a aplicar para poner en práctica estas virtudes. Y sobre todo, que no introduzcan malos ejemplos entre una sociedad ya suficientemente confundida. Compromiso, sí. Trabajar duro, también. Trabajar más horas y sin descansos, no.

Para los que estamos hartos de denunciar la falacia del presentismo y de la existencia de una relación a la inversa entre el número de horas en el puesto de trabajo y la productividad (en Europa tenemos el dudoso honor de figurar a la cabeza del primer factor y en la cola del segundo), este golpe de efecto del Gobierno representa como mínimo un desafortunado desliz, que contribuye a alimentar una idea de fondo equivocada.

Una idea a la que podría sentir la tentación de agarrarse algún empresario. Eso es lo verdaderamente preocupante. Es necesario que rompamos con esos tabúes que nos anclan en el pasado y nos impiden progresar. No nos cansaremos de repetirlo, a la puerta de salida de esta crisis no se llega trabajando más horas sino trabajando de manera más productiva, por objetivos, en condiciones más favorables y con un alto grado de motivación. Así pues, que a nadie le quepa duda: el camino para superar la actual situación económica no debe pasar en ningún caso por un retroceso en materia de conciliación y flexibilidad laboral. Extender las jornadas de trabajo, lejos de ayudarnos a vencer la crisis, la agravaría.

Por el contrario, la crisis nos presenta una excelente oportunidad para revisar conceptos obsoletos en relación a la utilización del tiempo, así como para erradicar prácticas como la impuntualidad, las reuniones innecesarias o la falta de planificación. Lo que en tiempos de bonanza se consiente, es inaceptable en tiempos de crisis.

No olvidemos que lo que realmente necesitan las empresas en estos momentos es incrementar su productividad. Algo que nunca será posible con empleados descontentos y, mucho menos, cansados, estresados.

Medidas de conciliación y flexibilidad laboral de cara a elevar la motivación de los trabajadores son las que hacen falta en estos momentos. Optimizar el tiempo de trabajo. Trabajar bien y mejor. Y, por supuesto, no renunciar al descanso ni a las vacaciones. Para que en estos tiempos tan difíciles, nuestros ministros y los demás trabajadores de este país podamos llegar a nuestro puesto de trabajo con las pilas bien cargadas.

Ignacio Buqueras y Bach. Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles y ARHOE
Cinco Dias

Programa PADRE de ayuda para la Declaración de la Renta IRPF

Programa PADRE de ayuda para la Declaración de la Renta IRPF

Descarga desde la página de la Agencia Tributaria la última versión del programa PADRE de ayuda en la confección de la declaración de la Renta.

Programa PADRE (Windows)

Página con de la Agencia Tributaria con información adicional y ayudas IRPF

Combatir la crisis. Lo primero, el empleo

Combatir la crisis. Lo primero, el empleo

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha lanzado una campaña reclamando un nuevo compromiso social en Europa, a través de un plan que contemple cinco puntos fundamentales: programa de recuperación para la creación de más y mejor empleo; mejores sueldos y pensiones; anular decisiones que favorecen el mercado en detrimento de los derechos fundamentales y los convenios colectivos; regular los mercados y un banco central europeo comprometido con el empleo. En apoyo de la campaña la CES ha convocado manifestaciones en cuatro capitales europeas, la primera de ellas en Madrid, para el próximo 14 de mayo.

La CES exige un nuevo compromiso social en Europa.

Euromanifestaciones:

14-05-2009 Madrid - Plaza de Colón - 12 horas

15-05-2009 Bruselas

16-05-2009 Berlín y Praga

Manifiesto de la CES euromanifestaciones mayo 2009

La crisis puede llevar a una gran regulación en la industria aseguradora

La crisis puede llevar a una gran regulación en la industria aseguradora

Cerca de 70 expertos y profesionales de seguros de todo el mundo se han dado cita con motivo del 25º aniversario de programa de estudios de la Asociación de Ginebra sobre regulación, supervisión y cuestiones legales. Entre los ponentes del encuentro, estuvieron Peter Braumüller, presidente de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS), y Roger Sivegny, presidente de la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros (NAIC) de Estados Unidos.

Con motivo de esta reunión se llevó a cabo entre los asistentes un estudio especial sobre la regulación y supervisión de la industria aseguradora que, entre otras cuestiones, pone de manifiesto, según el 80% de los expertos consultados, que las cargas regulatorias para el seguro se incrementarán en el futuro. En esta línea, más de dos tercios opina que las amenazas por la crisis financiera llevarán a un exceso de regulación en la industria aseguradora.

El 71% de los expertos consultados en esta encuesta apunta también a la expectativa de un comportamiento más proteccionistas que afectará a los negocios internacionales de seguros. Y otro 57% considera que las perspectivas de futuro para la bancaseguros se ven negativamente impactadas por la crisis financiera global.

Desde la Asociación de Ginebra se destaca, por último, las opiniones divididas sobre si la nueva regulación supondrá un cambio en la posición competitiva de las aseguradoras frente a otros actores de servicios financieros: mientras un 46% afirma que habrá cambios en el escenario de la competencia, un 22% se muestra contrario, y un 32% no sabe.

“Los resultados del estudio revelan que el exceso de regulación constituye una amenaza real para la industria aseguradora, una preocupación compartida por algunos órganos reguladores y supervisores. También resulta interesante observar que los participantes en el estudio señalaron la contabilidad como el área más necesitada de revisión. Se trata de un área que algunos expertos consideran factor de influencia en la crisis financiera, mientras que otros lamentan la falta de correspondencia entre el panorama contable y la realidad económica en las compañías aseguradoras. Además, el amenazante resurgimiento de las tendencias proteccionistas podría afectar de forma negativa a la integración global y al crecimiento de las operaciones de aseguramiento”, remarca Patrick Liedtke, secretario general y director general de la Asociación de Ginebra.

Iseguros.es

Más del 20% de los accidentes laborales se producen por sobreesfuerzo y malas posturas

Más del 20% de los accidentes laborales se producen por sobreesfuerzo y malas posturas

Las enfermedades músculoesqueléticas son otras de las principales causas de absentismo laboral --siendo la más frecuente los traumatismos (21%)--, que provocan bajas superiores a los dos meses al año de media.

Entre el 20% y el 25% de los accidentes laborales se producen por sobreesfuerzos, malas posturas y microtraumatismos repetidos, según aseguró hoy el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, que se celebrará mañana día 28 de abril.

Además, las enfermedades músculoesqueléticas son otras de las principales causas de absentismo laboral --siendo la más frecuente los traumatismos (21%)--, que provocan bajas superiores a los dos meses al año de media.

Según los fisioterapeutas, los trastornos musculoesqueléticos en el trabajador "provocan la disminución de su rendimiento y suelen derivar en baja laboral, aumentando los costes de la empresa y diminuyendo su rentabilidad".

Asimismo, el colectivo indicó que la presencia de fisioterapeutas en las empresas, no sólo mejoraría la calidad de vida de los trabajadores, sino que "reduciría las bajas laborales y, por tanto, los gastos de incapacidades temporales de las compañías".

Por otro lado, los datos revelan que los trastornos traumáticos provocan que el trabajador se ausente de su trabajo en un 67,5% de los casos, lo que conlleva una pérdida de productividad del 29,4% y de un 2,15% del tiempo útil de trabajo por acudir para hacer pruebas diagnósticas.

Por último, las lesiones del aparato locomotor son el motivo de consulta médica más habitual de los trabajadores, según el colectivo, que insiste nuevamente en que, sin embargo, el equipo sanitario de la mayoría de las empresas carece de fisioterapeutas.

Europa Press

La necesaria reforma de las pensiones

La necesaria reforma de las pensiones

Sería un error aferrarse a posturas políticas de corto plazo y negar la necesidad de abordar reformas.

Con la intervención del gobernador del Banco de España ante la Comisión del Pacto de Toledo se ha reabierto la polémica sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones y la necesidad o no de reformarlo. Me parece importante explicar que en este tipo de debates de comportamientos a medio y largo plazo no sirven las simples aseveraciones en cualquier sentido si no se ponen sobre la mesa cuáles son las previsiones contempladas y en base a qué hipótesis se realizan. Creo que el ciudadano tiene derecho a no tener que ejercer un acto de fe sobre lo que dicen las autoridades, los periodistas o los tertulianos. Tienen derecho a ser informados con rigor y transparencia, y para ello es necesario conocer, aunque sea resumidamente, qué datos se manejan.

Para empezar me ha sorprendido que se intente tildar de falsas o verdaderas algunas de las opiniones sobre la sostenibilidad del sistema actual en la próxima década. En primer lugar, no hay que confundir los resultados anuales en término de superávit o déficit de la Seguridad Social con el tema parcial de la sostenibilidad a medio y largo plazo del sistema de pensiones. Dicha sostenibilidad dependerá del comportamiento de variables tan difíciles de predecir ahora como el crecimiento de la población, la actividad, la variación positiva o negativa del empleo, el paro y la productividad. Y, lo que es más importante, en cualquier previsión serán cruciales las hipótesis que se hagan cuando, en un momento de incertidumbre como el actual, lo razonable es establecer diferentes escenarios para analizar las posibles situaciones.

Una variable esencial para estos cálculos es el crecimiento de la población y su estructura por edades. El crecimiento previsto dependerá de las hipótesis que se hagan sobre la evolución de la natalidad, la mortalidad o esperanza de vida y del saldo neto de la emigración. Todos los análisis parten del proceso actual de envejecimiento de la población española y, por tanto, del aumento de la tasa de dependencia de los mayores de 65 años sobre los que están en edad de trabajar. La natalidad mejora muy suavemente y también aumenta la esperanza de vida. Pero ¿quién se atreve a pronosticar qué va a ocurrir en los próximos diez años con el saldo neto de emigrantes, actualmente superior a una entrada neta de 500.000? Los escenarios posibles oscilan entre un mantenimiento elevado del saldo neto y una moderación por debajo de los 200.000. La diferencia en la evolución de las cotizaciones y en el gasto de las pensiones futuras es considerable según el escenario que se elija.

Otra variable fundamental es el crecimiento (o decrecimiento) de la actividad económica. De las hipótesis que se establezcan para la evolución del PIB y de la productividad durante los próximos años dependerán el nivel de empleo y paro y, por tanto, la evolución de los cotizantes y los ingresos de la Seguridad Social. En un sistema de reparto como el establecido hoy en España, que consiste en que las pensiones de cada momento se financian con las contribuciones corrientes de los que están trabajando, es fundamental acertar con las hipótesis adecuadas en la evolución de las variables relacionadas con la actividad. Si el último escenario del Gobierno respecto a la evolución del PIB en 2009 y 2010 (-1,6%, +1,2%) es como siempre más optimista que el escenario que estima el Banco de España (-3%, -1%), es razón suficiente para que sus previsiones sobre la sostenibilidad de las pensiones sean más favorables no sólo que las del Banco de España, sino también que los estudios realizados por otras muchas instituciones nacionales e internacionales cuyos escenarios de salida de la crisis son más pesimistas.

A falta de conocer el estudio y, por tanto, las hipótesis en las que se basa el Banco de España, institución cuyos estudios siempre han sido de gran valor empírico y que en ningún caso creo que sea superficial, hay uno elaborado y actualizado por el servicio de estudios del BBVA en el que se proyectan con seriedad todas las variables en tres escenarios posibles y que revela en sus conclusiones la falta de sostenibilidad del sistema a medio plazo y la necesidad de acometer con tiempo la reforma del mismo.

Como casi siempre, basta observar qué están haciendo nuestros socios europeos. Muchos de los países con sistemas de reparto ya han acometido reformas en diferentes direcciones y alternativas que deberíamos estudiar para España para incrementar los ingresos y/o reducir los gastos: el posible aumento de las cotizaciones (que choca con la necesidad de reducir las cargas de las empresas y la mayor carga en España que en otros países). El retraso de la edad de jubilación (65 años), que podría hacerse gradualmente en dos meses por año hasta los 67 años de edad (Alemania). Alargar el periodo de cómputo de años de cotización para alcanzar la pensión máxima (ya se pasó de 10 a 15 años, y en Francia se ha aumentado hasta 25). Actualización de las pensiones por debajo del IPC. Ninguna de estas medidas basta por sí sola para garantizar la sostenibilidad. Tendría que ser un planteamiento global en el que se incluyan todas las variables.

El consejo del Banco de España de que la comisión no permanente del Pacto de Toledo se reúna, revise y actualice los escenarios y con los nuevos parámetros se debata sobre posibles reformas parece razonable. En un momento de incertidumbre como este, y teniendo en cuenta el tiempo necesario para cualquier planteamiento de reformas en el sistema de pensiones que asegure su sostenibilidad, sería un error aferrarse a posturas políticas de corto plazo y negar la evidencia de la necesidad de estudiar su reforma aportando credibilidad, reduciendo incertidumbres y mejorando la confianza de los ciudadanos.

Carmen Alcaide es economista y ex presidenta del INE.
El Pais

Más enfermedades en el trabajo

Más enfermedades en el trabajo

La Comunidad de Madrid registró 1.228 casos de dolencias por la actividad profesional en 2008 - El sindicato CC OO denuncia que los casos reales son 10 veces más.

La mujer de Mario Marrupe no puede usar una colonia demasiado fuerte. Eso podría ahogar a su marido. Mario padece una hiperreactividad bronquial: al menor agente externo, sus débiles bronquios responden cerrándose y se le hace imposible respirar. "Nada, esa tontería", cuenta con guasa. Y todo por una máscara equivocada. No es un caso tan aislado. En Madrid se declaran oficialmente más de 1.000 casos anuales de enfermedades asociadas directamente al trabajo. En 2000 fueron 893, y desde entonces la cifra no ha parado de subir. En 2008, 1.228 según datos del Ministerio de Trabajo. Unas cifras con las que Comisiones Obreras, que presenta hoy su informe anual sobre este asunto, el ISTAS (Impacto de las Enfermedades de Origen Laboral en España), discrepa: "Los casos reales multiplican por 10 los declarados, pero cuesta que administraciones y empresas lo acepten", denuncian en vísperas del Día Internacional de la Salud en el Trabajo.

Mario Marrupe trabajaba en Cecosa, encargada de fabricar las monedas de euro. Era oficial de una línea de producción cuando, un día de 2001, se rompió una tubería de ácido sulfúrico. Mario se puso el mono y las protecciones y paró el vertido. Al día siguiente pasó lo mismo, y tras arreglar la fuga se empezó a sentir mal. En el hospital le explicaron que el ácido sulfúrico había quemado sus pulmones. Resultado: una incapacidad total permanente y un tratamiento de corticoides de por vida. "Vas sobrellevándolo", dice con optimismo, "lo bueno es que tengo tiempo para dedicárselo a mis hijos". Un juicio demostró la falta de medidas de seguridad en la empresa, ya que las máscaras que tenían no eran las adecuadas para el ácido sulfúrico. Mario no tiene dolores, pero pasar al lado del tubo de escape de un autobús o tener cerca un bote de lejía le puede resultar insoportable. "Un día me tuve que salir del ascensor de un centro comercial porque entró una mujer con un perfume muy fuerte", explica entre risas. "Hay días que me tengo que encerrar en casa enganchado al Ventolín", cuenta. "Eso es lo que tengo que agradecer al trabajo".

Las causas de los accidentes y las enfermedades "están relacionadas directamente con la falta de aplicación de las normas de seguridad y salud en las empresas", insisten desde Comisiones. Piden una "implicación de la salud pública" para que se considere el trabajo como un factor determinante de la salud, explica Carmelo Plaza, secretario de Salud Laboral. Mañana se reunirán con la ministra de Sanidad para explicarle estas peticiones, que incluyen también un nuevo listado de las enfermedades profesionales y una vigilancia sobre la labor de las mutuas.

Las tablas del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) muestran que la sordera por ruido se cobró 38 víctimas en 2006. Por detrás de las infecciosas (75), las de la piel (146) o las osteomusculares (773). De sordera sabe mucho Isidoro Mateos. Tras 30 años trabajando en una fábrica de bombas de agua, empezó a notar que no oía bien. Lo mismo le pasaba a una docena de compañeros que habían pasado mucho tiempo trabajando sin protección. "Ahora tenemos que llevar casco", cuenta Isidoro, "pero antes estábamos al lado del foso de pruebas sin nada". Y el foso de pruebas provocaba mucho ruido. Tanto que a cinco trabajadores se les ha tenido que reconocer una enfermedad profesional no invalidante. Isidoro ha perdido un 20% de audición en ambos oídos. "Estoy viendo la tele y no me entero de nada", confiesa, "sólo con los anuncios, que tienen la música muy alta". La lucha para que se les reconociera la enfermedad ha sido "tenaz y larga". Isidoro, de 55 años, no recibió hasta enero de 2008 los 2.990 euros que le correspondían de indemnización. Denunciaron su situación en 2004, después de que los reconocimientos médicos fueran detectando "una pérdida notable de oído". CC OO estima que, realmente, hubo 1.697 casos en 2006.

Las osteomusculares fueron las enfermedades profesionales más extendidas en 2006: 773 casos, que en el sindicato elevan hasta 4.637. Ester Pérez conoce bien estos males. "En casa no puedo hacer algo tan sencillo como tender", cuenta Ester, que para barrer o fregar el suelo tiene que "parar dos o tres veces". Y eso que se gana la vida barriendo. Es trabajadora de limpieza viaria y tiene una tendinitis crónica. "Por los movimientos repetitivos con el cepillo y la pala", explica. Desde 2000 trabajaba en los camiones que limpian las calles con manguera, pero en 2003 le cambiaron al barrido manual "y empezaron los problemas". Al poco tiempo le diagnosticaron una tendinitis en el pectoral mayor. "Encima del pecho hacia la axila", explica, "pero me ha cogido hasta el hombro y el codo". Como su empresa no reconocía su enfermedad y no le cambiaba de puesto, acudió al juzgado de lo social. Ganó el juicio, pero la situación se ha enredado en recursos y Ester, de 36 años, sigue trabajando en el mismo puesto.
Datos de 2006

- Las enfermedades osteomusculares son las más habituales: 773 registradas por el Instituto Regional de Seguridad y Salud de la Comunidad de Madrid.

- El sindicato CC OO estima que hubo 4.637 casos en 2006.

- El sindicato cree que 1.380 trabajadores sufrieron enfermedades mentales. No se registró oficialmente ningún caso.

- Según el Instituto Regional, 38 personas sufrieron sordera por el ruido en el trabajo. CC OO dice que hubo 1.697.

- Desde el año 2000, con 893 registros, el número de casos no ha parado de subir.

B. JIMÉNEZ / D. BORASTEROS
El Pais

¿Quién pone el cascabel al gato?

¿Quién pone el cascabel al gato?

La dualidad del mercado laboral entre despidos muy caros y muy baratos dispara el desempleo.

El gobierno sabe las reformas estructurales que es necesario adoptar. El problema está en como hacerlo sin perder las próximas elecciones generales". Así se lo comentó el presidente de un gran banco central europeo al gobernador del Banco de España, Miguel ÁngelFernández Ordóñez.

En realidad, todo el mundo, incluida la izquierda está de acuerdo en la necesidad de acabar con la dualidad del mercado laboral español. En él conviven despidos absolutamente caros para las empresas - 45 días para los que están fijos en plantilla-y los temporales - donde es despido es prácticamente gratis-. Esta es la razón por la que siguen conviviendo trabajadores, y por tanto, parados de primera y de tercera.

Ante esta situación, patronal, expertos laborales y economistas, mantienen un amplio consenso sobre la necesidad de afrontar urgentemente una reforma laboral que ponga las bases para acabar con esta dualidad. La solución sería fijar un solo contrato único indefinido para todos que sustituya la maraña actual y cuya indemnización fuera de 8 días por año trabajado, que se iría incrementando en la medida en que aumente la antigüedad en la empresa hasta un máximo de 36 días.

El problema es quién le pone el cascabel al gato. Para los sindicatos modificar el marco laboral actual sería "casus belli" y razón más que suficiente para montar al gobierno una huelga general en toda regla. Lógicamente el Ejecutivo no está dispuesto a enfrentarse con los sindicatos. Sin embargo, el hecho de que el número de desempleados pueda superar los 5 millones y la tasa de desempleo pueda llegar al 21% puede plantear un escenario en que los sindicatos se vean presionados por sus bases para buscar soluciones.

Actualmente en la legislación española coexisten 17 tipos de contratos. Los dos más comunes son el contrato indefinido o fijo y el temporal - que tienen el 30% de los asalariados-. En el primer caso cuando se produce un despido la indemnización puede ser de 45 días por año, con un máximo de 41 mensualidades, cuando es injustificado o improcedente, yde 20 días por año con un máximo de 18 mensualidades cuando la empresa puede justificar la causa por motivos económicos, tecnológicos o de organización.

La diferencia de la indemnización es tan fuerte que en la práctica siempre que se produce un despido improcedente se pleitea ante los tribunales. Los trabajadores argumentan que no hay motivo y los empresarios lo niegan. A las empresas les resulta tan complejo identificar las causas que prefieren pactar la indemnización. El resultado es un despido muy caro, según los empresarios y los expertos. Frente a estos se encuentran los trabajadores temporales que cuando vence su contrato no se renueva y basta. Son despidos completamente gratuitos y sin enfrentamientos.

Se trata de una protección excesiva para unos y una desprotección total para otros. Hay cerca de 5 millones de trabajadores temporales. El aumento del paro se ha producido (76%) con estos contratos. Este colectivo es el 24% de la población activa.

Esto explica que la economía cree un gran volumen de empleo en la etapa de bonanza, las empresas no tienen miedo a contratar porque saben que si la situación cambia simplemente no renuevan al vencimiento, como explica Juan José Dolado, Catedrático de la Universidad Carlos III.

La situación aún es más grave si se tiene en cuenta que España es uno de los pocos países del mundo en que los salarios no se pueden rebajar. Necesitan el consenso de las dos partes para realizar el ajuste a la baja. En la medida en que las empresas no pueden reducir sus costes cuando se produce la disminución de actividad, solo les queda la opción de eliminar empleos.

El sistema laboral español es fruto de la historia. Durante la dictadura del General Franco el Estado protegía a los trabajadores con una legislación muy paternalista para compensar la falta de sindicatos libres. Con la llegada de la democracia los sindicatos se legalizaron pero la esencia de la legislación se mantuvo. La consecuencia ha sido un fuerte proteccionismo, que según el gobernador del Banco de España, Miguel ÁngelFernández Ordóñez, es lo que se está volviendo contra los trabajadores.

Ante esta situación existe un clamor para lograr un marco laboral equiparable al resto de la UE, donde se combina flexibilidad para las empresas y seguridad a los trabajadores.

Mar Díaz-Varela
La Vanguardia

28 de Abril: Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo

28 de Abril: Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo

El 28 de abril es un día de movilización y de recuerdo, pero también de reafirmación sindical en nuestro compromiso público con la defensa y protección de la salud en el trabajo, lo más preciado que tenemos y lo que no podemos perder.

 En este 28 de abril, Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, a iniciativa de la Confederación Internacional Sindical, conmemoramos la 14ª Jornada Internacional en recuerdo de las víctimas del trabajo. Son 831 las personas fallecidas en accidentes laborales a lo largo de 2008 y, lo que es aún más grave, persiste en el último año el subregistro de enfermedades profesionales, pues sólo se ha aumentado la declaración de enfermedad profesional de 17.061 a 18.700 casos (un incremento del 9,6% respecto al año anterior).

En el año 2006, la cifra oficial registrada fue 21.774, por tanto, supone un 14% menos de declaración hoy que hace dos años.

Es esta una lacra y una vergüenza para nuestro país y sus instituciones públicas. En Españano se declaranmuertes por enfermedad, aunque se incrementan las prestaciones por viudedad y orfandad tras tener que acudir a los tribunales. Denunciamos con todas nuestras fuerzas la insostenible actitud de negar el reconocimiento de las enfermedades profesionales y otros daños derivados del trabajo que protagonizan los competentes en declarar.

Responsabilizamos de ello a las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social, como iniciadoras del proceso, y a las distintas Administraciones Públicas, que no ejercen adecuadamente su control. Exigimos, hoy y siempre, un cambio en las políticas que lleve a reconocer, proteger y prevenir los daños derivados del trabajo en todas sus facetas.

La crisis económica nos afecta directamente en forma de despidos, cierres de empresas y miedo al desempleo y a sus consecuencias. Los empresarios están dificultando la negociación colectiva y pretenden aprovechar la misma para socavar los derechos laborales en su conjunto. La crisis y sus consecuencias, por tanto, nos golpean en todas direcciones, especialmente en forma de empeoramiento de las condiciones de trabajo y también en el retroceso de las actividades y recursos que las empresas dedican a la prevención de riesgos laborales. Da la impresión de que la prevención era una concesión propia de los años de bonanza económica, pero que cuando la situación económica no viene de cara hay que eliminar o restringir.

Corremos, por tanto, el riesgo de perder en poco tiempo gran parte de lo avanzado en los últimos años en una materia tan esencial como es la protección de nuestra seguridad y salud.

La patronal CEOE utiliza el contexto económico para sacar su programa máximo: abaratamiento del despido, desregulación laboral, disminución de cotizaciones sociales y de impuestos y congelación salarial. Ahora se oponen, con todas sus fuerzas, al desarrollo y cumplimiento de la Estrategia Española de Salud y Seguridad pactada por todos (Administraciones Públicas, patronal y sindicatos) en junio de 2007. Su actitud pone en peligro una tradición de diálogo y consenso en las políticas preventivas que están en la base de los avances producidos y que nos han llevado, entre otras cosas, a reducir los índices de incidencia de la mortalidad por accidente de trabajo a la mitad en los últimos ocho años.

La patronal considera que la salud laboral ya no es cosa de todos, ni constituye una prioridad social y política. La ven como una imposición de otro tiempo, que no pudieron evitar, y que ahora tienen la oportunidad de eliminar. No hablan de enfermedades, sino de absentismo y fraude; no hablan de prevención de riesgos, sino de costes económicos; las leyes y normativas son limitaciones que comprometen la competitividad y las cotizaciones sociales, impuestos onerosos que les dificulta la supervivencia. Esa es su concepción de la salud y la seguridad en el trabajo.

Frente a esta actitud, los sindicatos actuaremos en justicia mediante la denuncia, la movilización y la presión sostenida en todos los niveles: la empresa, el sector y la sociedad. Se trata de explicar lo que nos jugamos y lo que defendemos: no estamos dispuestos a retroceder lo avanzado desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales; no aceptamos que la Estrategia de Salud y Seguridad en el Trabajo sea papel mojado, y por ello les exigimos al Gobierno y a los empresarios que la cumplan en todo su contenido.

Prioritariamente, desarrollando la figura de los agentes territoriales y sectoriales de prevención, pieza clave para avanzar en el cumplimiento de la ley en las empresas que carecen de representación de los trabajadores –delegado de prevención–y que son las que más necesitan de la tutela externa.

El Gobierno controlará con ahínco las inversiones del seguro

El Gobierno controlará con ahínco las inversiones del seguro

Pone énfasis en participaciones financieras e inmobiliarias.

La Dirección General de Seguros (DGS) mantendrá la lupa sobre las inversiones financieras e inmobiliarias de las entidades a su cargo en 2009, de forma que los compromisos contraídos con los clientes estén siempre respaldados.

Las turbulencias financieras no dan tregua. Por eso, la Dirección General de Seguros (DGS) prestará especial atención a la marcha de las participaciones financieras y a las inversiones inmobiliarias de las entidades aseguradoras. "En los últimos meses las inversiones viven una situación especialmente complicada en todo el mundo. La marcha del Ibex 35, el Euro Stoxx, la renta fija o los tipos de interés así lo refleja", explicó ayer el director general de seguros, Ricardo Lozano.

El responsable del organismo supervisor apuntó durante la presentación del Informe de Seguros y Planes de Pensiones 2008 que "a lo largo del año pasado hemos realizado un seguimiento continuado de aseguradoras y gestoras de fondos de pensiones para detectar cualquier tipo de problema". A pesar de los vaivenes de los mercados, el seguro logró reforzar su situación de solvencia. Según el estudio del regulador, el superávit patrimonial sobre la cuantía mínima de margen de solvencia legalmente establecida ascendió a 17.198 millones. De hecho, el superávit de activos aptos para la cobertura de provisiones técnicas se incrementó un 50,25%, hasta 30.883 millones. Lozano aclaró que este ejercicio se prestará especial atención a "las empresas de reducida dimensión o en situación de control especial". En este contexto se encuentran Cahispa y la Mutua de Ferroviarios. Asimismo, la DGS dedicará un esfuerzo adicional a revisar las empresas que operan en ramos sujetos a una fuerte competencia como, por ejemplo, el de autos. El supervisor desea evitar que las guerras de precios empujen a algunas firmas a prácticas comerciales imprudentes por la sangría de clientes. El Informe de Seguros y Planes de Pensiones 2008 también desveló que cada español tenía contratados pólizas que sumaban 1.300 euros en primas brutas de media. Esta cifra es un 4,1% más alta que la anotada hace un año. La industria aseguradora representa un 5,35% del PIB. Durante el pasado ejercicio ingresó 58.603 millones en concepto de primas por seguro directo y reaseguro, un 6,4% más. El ramo de no vida aportó el 55,62% de este dinero, mientras el 44,38% restante corresponde al negocio de vida. Las primas de no vida subieron un 2,4% y los ingresos del ramo de vida anotaron un alza del 11,88%. Sin embargo, esta última cifra enmascara una fuerte rotación del ahorro entre productos y compañías. La realidad es que el patrimonio administrado por el seguro decreció un 2,61%, hasta 122.625 millones. Por su parte, los fondos de pensiones redujeron un 10% el patrimonio bajo su gestión, hasta 79.175 millones de euros, debido a la reubicación del ahorro en otros productos, como los planes de previsión asegurados (PPA). El número de partícipes de los planes aún sube: un 2,3%, hasta 10,64 millones de personas. No obstante, la inmensa mayoría de ellos (83,4%) ni si quiera reserva 900 euros al año para su jubilación. Los fondos privados de pensiones se crearon en España hace 20 años. El ahorro acumulado en este tiempo y el envejecimiento de sus partícipes hacen que ya se paguen prestaciones. En 2008, éstas sumaron 3.683 millones, un 13,5% más.

Las pólizas ligadas a hipotecas disparan las quejas

Desde hace años la Dirección General de Seguros (DGS) critica la práctica de bancos y cajas de comercializar hipotecas con seguros de vida y pólizas de multirriesgo. El Informe de Reclamaciones 2008 difundido ayer confirmó que los temores del organismo que lidera Ricardo Lozano no eran infundados.

En 2008, la DGS recibió 7.032 expedientes, un 28% más que un año atrás. Y de éstos, 4.592 cumplían los requisitos para dar lugar a un procedimiento formal de reclamación (+31%). Ayer, el director general de seguros no tuvo apuro en reconocer que "existe una relación entre este repunte y las prácticas comerciales de venta empaquetada de seguros con hipotecas". Las dificultades económicas que atraviesan las familias se han traducido en un aumento de la morosidad en la cartera de créditos de la banca. Pero también en un incremento de los incidentes de todo tipo con las pólizas ligadas a las ofertas hipotecarias de las entidades. Entre los expedientes iniciados, 3.933 corresponden a reclamaciones de seguros (+30,5%), 146 a fondos de pensiones (+87%), 58 a mediadores (+107%). Las consultas crecieron un 63,6%, hasta 319; en cambio las quejas bajaron un 50%, de 28 a 14. En 2008, el servicio de reclamaciones resolvió 6.003 expedientes (+12,1%). De éstos, una tercera parte fue favorable al interesado, otra a la entidad y en el tercio restante de casos la DGS prefirió no pronunciarse en favor de ninguna de los involucrados. Por grupos, Mapfre Familiar fue el que más reclamaciones recibió (331) en términos absolutos. Sin embargo, si se tiene en cuenta el número de quejas en relación con la facturación, la peor ubicada fue Mondial Assistance. Esta filial de Allianz tuvo 65 reclamaciones o 0,9067% quejas sobre su volumen de primas.

l Ricardo Lozano desea seguir al frente de la Dirección General de Seguros (DGS) a pesar del relevo de Pedro Solbes por Elena Salgado al frente del Ministerio de Economía y de la dimisión de David Vegara en la Secretaría de Estado de la que depende su organismo. "Mi voluntad es la misma que hace cinco años, cuando me incorporé a este cargo", dijo ayer el máximo responsable del supervisor.

Cinco Dias

Medidas de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral de la Ley de Igualdad

Medidas de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral de la Ley de Igualdad

De la aprobación de la Ley de Igualdad se despreden medidas sobre permiso de maternidad, paternidad, excedencias, vacaciones y permisos.

El Gobierno solo garantiza las pensiones hasta 2025

El Gobierno solo garantiza las pensiones hasta 2025

Corbacho, garantizó hoy que los más de ocho millones de pensionistas españoles pueden estar tranquilos con sus pensiones.

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, garantizó hoy que los más de ocho millones de pensionistas españoles pueden estar tranquilos con sus pensiones no sólo este año ni el próximo, sino hasta 2025, fecha en la que la Seguridad Social calcula que aparecerían problemas si antes no se hacen reformas.

En respuesta a una pregunta del diputado del PP Tomás Burgos durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Corbacho recordó que la Seguridad Social registró un superávit de 14.000 millones de euros en 2008, que los actuales cotizantes superan los 18 millones, que el Fondo de Reserva está en un máximo histórico de 58.000 millones de euros, y que la relación afiliados/pensionistas se mantiene en 2,6 "a pesar de la crisis" y de la caída de cotizantes.

Además, tal y como aseguró unas horas antes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Corbacho insistió en que la Seguridad Social tendrá superávit este año. En concreto, la Intervención General de la Seguridad Social estima que el sistema registrará un saldo positivo de 5.586 millones de euros en 2009, aproximadamente el 0,5% del PIB.

Según fuentes de Trabajo consultadas por Europa Press, para realizar este cálculo, la Intervención se ha basado en los datos de ejecución presupuestaria del primer trimestre del ejercicio. Esta estimación, por tanto, podría cambiar en función de cómo evolucione el sistema en los próximos meses, en los que el empleo se comporta normalmente de una manera más favorable, con lo que el superávit podría incluso llegar a superar el 0,5% del PIB.

"Todo esto hay que decirlo claro y alto y a partir de aquí, en el Pacto de Toledo, hablemos de 2020, pero no de 2009 ni de 2010, porque los pensionistas pueden estar seguros en 2009 y en 2010 y hasta 2025", subrayó el ministro tras enumerar los datos antes citados.

PP: CORBACHO, "EL TORQUEMADA DE LAS PENSIONES".

La pregunta del diputado del PP, formulada al hilo de la polémica en torno a las previsiones del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sobre el futuro de la Seguridad Social, se convirtió en un cruce de declaraciones y reproches entre Burgos y Corbacho.

En concreto, el diputado ’popular’ acusó al ministro de haberse erigido estos últimos días en un "Torquemada de las pensiones", de haberse enfrascado en una "absurda polémica" con el gobernador del Banco de España y de haber llevado la "intranquilidad a millones de españoles" en lugar de estimular un debate, el del futuro del sistema de la Seguridad Social, muy necesario para el país.

"Con sus antecedentes (a la hora de hacer previsiones), ¿desacredita usted y en tozo amenezante? De un ministro de esperan resultados y no cazas de brujas sobre opiniones que deberían tenerse muy en cuenta en un país democrático", subrayó Burgos.

Corbacho se defendió alegando que no ha querido desprestigiar las informaciones del Banco de España, institución a la que dijo profesar respeto, pero sí insistió en que las previsiones para este año son de superávit en la Seguridad Social, y no de déficit, como apuntó hace unos días Fernández Ordóñez.

El ministro señaló además que "los únicos que crean alarmismo e incertidumbre y que no se ajustan a la realidad" son los representantes del PP. A Burgos, Corbacho le reprochó especialmente que nunca le interpele para transmitir tranquilidad a los pensionistas españoles.

Europa Press

Unos 2 millones de trabajadores sufren "mobbing" o acoso laboral en España

Unos 2 millones de trabajadores sufren "mobbing" o acoso laboral en España

Más de 2 millones de personas padecen en España acoso psicológico habitual o continuado en su ambiente laboral por parte de jefes, compañeros o subordinados, lo que supone en torno al 9 por ciento de la población activa ocupada.

Esta estimación de incidencia del "mobbing" o acoso laboral ha sido difundida hoy en San Sebastián por el doctor en Psicología e investigador Iñaki Piñuel, quien ha ofrecido una rueda de prensa en San Sebastián, junto a la presidenta del Colegio de Oficial de Enfermería de Guipúzcoa, María Jesús Zapirain, con motivo de la conferencia que sobre este asunto impartirá esta tarde ante unos doscientos profesionales sanitarios.

Por sectores, el "mobbing" tiene en las administraciones públicas su principal ámbito de actuación, ya que, según los datos difundidos por Piñuel, uno de cada cinco funcionarios, es decir, en torno a un 20%, dice padecer un continuado maltrato verbal o modal en su trabajo.

Los trabajadores de los medios de comunicación, los servicios asistenciales y las ONG son, en conjunto, los segundos más afectados, con un 18% de incidencia, mientras que el sector sanitario en general, con la enfermería como grupo mayoritario, en particular, es el tercero en incidencia de este tipo de "maltrato psicológico continuado y deliberado".

El doctor Piñuel, que es socio fundador del Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo, y está considerado como uno de los especialistas pioneros en la investigación y divulgación del "mobbing" en España, ha explicado el maltrato psicológico continuado en el ámbito profesional somete en un primer momento a quien lo sufre a una situación de confusión que se va convirtiendo en una "tóxica aclimatación" con "terribles secuelas".

Ha advertido de que las situaciones prolongadas de persecución, hostigamiento y acoso producen numerosos síntomas psicosomáticos en sus víctimas como son insomnio, irritabilidad, falta de concentración, cefáleas o taquicardias, que suelen derivar en bajas laborales intermitentes y que, a medio y largo plazo, en la mitad de los casos desembocan en cuadros como los síndromes de "estrés postraumático" o del "trabajador quemado".

Estadísticamente, ha agregado Piñuel, dos de cada tres casos de "mobbing" tienen como acosador a un responsable jerárquico superior que "emprende el hostigamiento con un subordinado" porque su presencia, su creatividad o el aprecio del que goza por parte del entorno, le resulta "amenazante".

Suelen ser "mandos incompetentes, inseguros y torpes" que utilizan el ataque como forma "defensiva" de dirigir, ha dicho el psicólogo, quien ha advertido de que su perfil suele responder a personalidades del tipo "narcisista", "paranoide" o "psicopática organizacional".

Ha señalado que, aunque con menor incidencia, también se da, en un 15 a 20 % de los casos, "'mobbing' horizontal", es decir, entre compañeros o trabajadores iguales en la escala laboral, así como "coaliciones de subordinados" que se unen para "quitar de la circulación a un jefe", en un 9 o 10% de las situaciones de acoso.

Iñaki Piñuel ha reclamado, al igual que ha hecho la presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Guipúzcoa, la implantación de "protocolos antiacoso" en las distintas organizaciones sociales, como única forma de prevenir un fenómeno que supone actualmente uno de los riesgos laborales más importantes.

Estos protocolos deben establecer "taxativamente" que este tipo de comportamientos son inaceptables y por tanto sancionables, además de fijar cauces de gestión de las quejas y canales internos de protección de las víctimas. "Cuando se ponen en marcha estos protocolos las tasas de acoso caen a cero -ha afirmado Piñuel-, por el hecho de que rompen la impunidad en la que se desenvuelven los que acosan".

EFE

La Seguridad Social pagará el coste del transporte, incluyendo taxi, de los trabajadores accidentados

La Seguridad Social pagará el coste del transporte, incluyendo taxi, de los trabajadores accidentados

Los trabajadores que reciban asistencia sanitaria derivada de un accidente laboral o de una enfermedad profesional tendrán derecho a ser resarcidos por las entidades gestoras de la Seguridad Social, o en su caso las mutuas, de lo que les cueste el transporte, incluido el taxi, cuando se estén desplazando para recibir dicha asistencia.

Así consta en un orden del Ministerio de Trabajo e Inmigración, publicada hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que entrará en vigor mañana y en la que se precisa que la acción protectora de la Seguridad Social en los casos de riesgos profesionales debe ser "integral" y prestarse desde el momento en que se produce el accidente laboral o se diagnostique la enfermedad y durante el tiempo que la patología lo requiera.

Sin embargo, en la Orden se señala la existencia de dudas en cuanto a si debe compensarse o no a los trabajadores por lo que gastan en los medios de transporte ordinarios, especialmente en taxis, cuando se disponen a desplazarse para recibir asistencia sanitaria.

La Orden en cuestión acaba con esta falta de previsión normativa y establece que el coste del desplazamiento de los trabajadores que reciban asistencia sanitaria como consecuencia de un accidente o una enfermedad profesional será compensado por la entidad gestora a o la mutua "como parte integrante de la prestación de asistencia sanitaria".

La norma precisa que, para su compensación, la utilización de dichos medios de transporte debe ser prescrita por el correspondiente facultativo por razones médicas o autorizada por la entidad gestora o la mutua cuando venga motivada por la inexistencia de otro medio de transporte.

Además, la Orden contempla un segundo artículo por el que las entidades gestoras o las mutuas tendrán también que hacerse cargo de los gastos de transporte que puedan originarse cuando se cite a los trabajadores afectados por accidentes laborales, enfermedades profesionales o contingencias comunes, para realizarles un examen o una valoración médica.

Europa Press

Qué hacer con la Seguridad Social

Qué hacer con la Seguridad Social

En la mañana, del pasado miércoles 15 de abril fui convocado por la Comisión del Pacto de Toledo en el Congreso de los Diputados para que, en sesión pública, expusiera mi opinión sobre el actual sistema de pensiones y su posible reforma, cosa que hice mediante una intervención seguida de coloquio con los portavoces del PSOE y del PP. Insistí al principio de mi exposición en que mis opiniones eran las de un economista, profesor universitario de Hacienda Pública, y que no representaban más que las ideas de quien las formulaba, aunque coincidirían probablemente con las de otros muchos profesionales.


Vaya por delante, y así lo expuse ante la Comisión, que valoro muy alto los positivos efectos que ha tenido el Pacto de Toledo desde su formulación en 1996. Recordé que, a partir de 1997, la Seguridad Social, antes en déficit, había tenido superávits en sus cuentas, sin duda apoyada en la creciente prosperidad de la economía española, pero ayudada también por las medidas que se implementaron en cumplimiento de ese importante Pacto.Mi valoración global de la actual Seguridad Social es la de que resultará sostenible a largo plazo siempre que se introduzcan algunas importantes reformas en su financiación. Sin esas reformas, el sistema terminará planteando serios problemas de sostenibilidad e, incluso, aumentará notablemente las ineficiencias que genera en la economía española. Partiendo, pues, de tales criterios -valoración muy positiva del Pacto y necesidad de importantes cambios en el sistema de pensiones- concentré mi exposición en tres núcleos básicos de reforma. El primero, relativo a la actual financiación mediante cotizaciones sociales; el segundo, referente a la edad legal de jubilación y, el tercero, respecto al sistema complementario de pensiones.

En cuanto a la financiación, no cabe duda de que continúa siendo válido el principio adoptado en 1996 de que las pensiones en el régimen general deberían responder a un criterio contributivo y a un principio de relativa equivalencia entre cotizaciones y prestaciones, lo que justifica la existencia de un sistema independiente de aportaciones -las cotizaciones sociales- cuyas bases sirven, a su vez, para definir las prestaciones. Pero nuestras cotizaciones son relativamente más elevadas que las de los países más importantes de Europa ya que suponen el 35,1% de nuestros ingresos públicos frente al 30,9% del total de esos ingresos en la Europa de los 15. En 2008 fueron superiores en un 34% a nuestros impuestos sobre la renta y el patrimonio y en un 65% a la recaudación del IVA. Todo eso significa mayores costes relativos por este concepto de la mano de obra en España que en Europa y una mayor distorsión de origen fiscal sobre nuestras exportaciones, porque las cotizaciones no se devuelven a los exportadores mientras que sí se devuelve o se exenciona la fiscalidad indirecta.

Por otra parte, las cotizaciones sociales en España responden a un estilo impositivo muy rudimentario, pues se recaudan mediante bases tarifadas que en el régimen general se limitan de hecho a solo tres escalones referidos a categorías laborales o profesionales y no a niveles de ingreso. El tipo de gravamen sobre esas bases tarifadas es, además, muy alto para un impuesto de esta naturaleza -se sitúa en el entorno del 30%- por lo que genera esas importantes distorsiones en el empleo y en las exportaciones. Por eso creo que deberían reducirse tales tipos, pero al mismo tiempo también deberían cambiarse las bases de cotización ampliando su número y ajustándolas más a las categorías de ingresos y no a las laborales.Esas reformas deberían conducir, en todo caso, a un menor peso relativo de las cotizaciones sociales, pues sólo así se evitarían las ya citadas distorsiones. Pero también exigirían de un cierto apoyo estatal a la financiación del régimen general de pensiones para compensar esa reducción y aunque ese apoyo relajase algo el principio de equivalencia, que hoy tampoco se cumple rigurosamente al no corresponderse la pensión percibida con las cotizaciones abonadas a lo largo de toda la vida laboral. De ahí que ese apoyo estatal debiera relacionarse con la vida laboral no computada para la prestación y financiarse mediante ahorros en el gasto público corriente o, en último extremo, aumentando el IVA, impuesto en el que estamos en tipos de gravamen cuatro puntos por debajo de la media de la Europa de los 15.

La forma de computar el periodo de cotización para establecer la pensión también tendría que cambiarse. Lo ideal sería computar las cotizaciones satisfechas a lo largo de toda la vida laboral para cumplir con la equivalencia, pero como eso podría discriminar contra los que han estado en desempleo temporal o entran más tarde al mercado laboral por razones de formación, quizás el límite de cómputo debería tener en cuenta estas circunstancias y limitarse inicialmente a solo unos 20 o 25 años, frente a los 15 actuales.

En cuanto a la edad legal de jubilación, establecida hoy en los 65 años, su reforma debería tener en cuenta dos importantes circunstancias.La primera, el creciente aumento de la esperanza de vida que, si en 1975 era aproximadamente de 73 años, hoy se eleva ya casi a 82. Eso implica que la vida que hay que pensionar ha aumentado en unos 9 años desde entonces y aumentará aún más en el futuro, representando una carga muy considerable para el equilibrio de la Seguridad Social. La segunda, que los análisis demográficos del Instituto Nacional de Estadística señalan que mientras los activos potenciales -las personas situadas entre los 18 y los 65 años de edad- representarán en 2010 casi el 65% de la población frente a un 16% de potenciales pensionistas, disminuirán hasta menos del 54% en 2050 para un 30% de población pensionista. Eso viene a suponer casi un 11% menos de cotizantes frente a un 14% más de beneficiarios. Combinando esas dos circunstancias -vida pensionable y población potencialmente activa frente a pensionistas- resulta evidente que la salida para preservar a largo plazo el equilibrio del sistema tiene que ser la de aumentar gradualmente la edad legal de jubilación, quizás hasta los 70 años, lo que no parece incompatible con las condiciones actuales de salud y capacidad de la mayoría de la población española y menos lo parecerá respecto a las esperadas en un futuro próximo.

Por lo que se refiere al sistema complementario de la Seguridad Social -es decir, al sistema de planes de pensiones privados- hice constar que no puedo entender el por qué del fuerte e inmerecido ataque que recibió en la reforma Solbes-Zapatero del IRPF (2006).Vayan por delante dos importantes argumentos en defensa de este sistema. Primero, que hoy ya, y más aún en el futuro, el sistema público sólo puede soportar tasas de sustitución entre pensión y salario apreciablemente inferiores al 100%, por lo que debería seguir existiendo un sistema complementario para quienes deseasen disfrutar en su jubilación de ingresos más próximos a sus antiguos salarios. Segundo, que España necesita de un ahorro estable a largo plazo como el que se acumula en los planes privados de pensiones, ya sean de empresas o particulares, al menos para compensar en parte nuestras cuantiosas demandas de financiación exterior.

A esas dos importantes razones hay que añadir otra más: que el estímulo fiscal a los planes privados de pensiones se limita siempre a un mero diferimiento del impuesto y no a una exención completa del mismo. Por si fuera poco, la reforma del IRPF del 2006 agravó aún más la situación de los planes privados al considerar toda la prestación complementaria percibida como rendimiento del trabajo -sometidos a una escala de gravamen que empieza en el 24 y termina en el 43%- sin distinguir que una parte sustancial de esa prestación se debe a la acumulación de rendimientos de capital mobiliario (intereses, dividendos y ganancias patrimoniales), sometidos en tan progresista reforma impositiva al tipo del 18%.Cambiar ese injusto y desfavorable tratamiento fiscal de los planes privados de pensiones debería constituir también una parte sustancial de la reforma de nuestra Seguridad Social, que no perdería nada, sino que ganaría mucho, incentivando esos planes privados por lo que podrían significar respecto a la tasa de ahorro de nuestro país, especialmente los empresariales e, incluso, los del sector público para sus funcionarios.

Una última observación que hice ante la Comisión del Pacto de Toledo resulta bien comprensible a la vista del comportamiento actual de los mercados de valores. Es la de que no creo en la capitalización pura para los sistemas públicos de pensiones básicas, aunque algunos puedan comparar injustamente los sistemas de reparto como el de nuestra Seguridad Social con los esquemas piramidales de inversión con que periódicamente suelen ser estafados tantos ingenuos ciudadanos. Su diferencia, sin embargo, es bien clara.En los sistemas piramidales nadie responde del pago final y en el sistema público de Seguridad Social siempre existe la garantía final del Estado. Si la financiación del sistema público de pensiones se adapta razonablemente a las nuevas condiciones, esa garantía última que representa el Estado no necesitará ejercitarse en las próximas décadas. Y si la adaptación se hace de forma prudente y graduada, el esfuerzo que habrán de hacer quienes hoy integran la población activa resultará también perfectamente soportable.

Manuel Lagares, Catedrático de Hacienda Pública.