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Opinión y Análisis

Replantear los impuestos

Replantear los impuestos

España ha construido un sistema fiscal que merezca tal nombre en el marco de la transición española. En un escenario que suponía no tocar las bases económicas del franquismo y en un momento mundial de auge de las ideas y planteamientos neoliberales, que han generado un rápido crecimiento económico, pero muy mal repartido y generador de desigualdades.

El neoliberalismo, neoconservadurismo o ultraliberalismo, ha alimentado la idea mitológica del mercado omnipotente y la minimización del Estado. Adelgazar al Estado y rebajar impuestos no siempre van paralelos, pero en el imaginario neocon funcionan como parte de la misma realidad.

En consecuencia, comenzamos a rebajar impuestos antes de construir un sistema fiscal moderno, que merezca tal nombre. Los sucesivos Gobiernos españoles han practicado políticas fiscales buscando el prestigio político y el beneficio electoral de la bajada de impuestos, demostrando una falta de responsabilidad para entender y hacer entender que un sistema fiscal justo, equitativo y equilibrado es la mejor garantía de un Estado que consolide las bases económicas y asegure la creación de empleo estable.

Si no recaudas vía de los impuestos sobre la riqueza, pero recaudas por operaciones inmobiliarias, como ha ocurrido en los últimos años, el dinero fluye a las Administraciones y todos contentos. El problema es cuando cae la construcción y no se recauda por esta vía y la vía de los impuestos personales y empresariales la has ido adelgazando. Entonces el sistema tributario se debilita, no hay recaudación, no hay recursos, no hay instrumentos para combatir la crisis. Algunas Comunidades como la madrileña, experta en regalitos fiscales, acude llorando a papá Estado para reclamar “justicia”.

España tiene un diferencial negativo con respecto a Europa de 7 puntos del Producto Interior Bruto. Como recaudamos menos, podemos hacer menos y en tiempo de crisis mucho menos.

Para proteger a las personas, a las familias, necesitamos recursos públicos. Para dinamizar la actividad económica y salvar empresas y empleos, necesitamos recursos públicos. Pero los recursos públicos proceden de los impuestos y no es lo mismo recaudar de una manera u otra.

No nos parece, por ejemplo, adecuado, incrementar el IVA. Es un impuesto regresivo, que carga a todos por igual, independientemente de ser más ricos o más pobres. Eso sí, genera ingresos a corto plazo. Es fácil tirar de él para tapar huecos.

Creemos, desde CCOO, que los recursos necesarios para sostener la economía, y los servicios públicos deberían depender de una política fiscal y recaudatoria caracterizada por la progresividad. En España existen grandes bolsas de fraude fiscal y muy pocos riesgos para los defraudadores profesionales. Un buen ejemplo para la ciudadanía y las empresas, empezaría por combatir el fraude con firmeza, determinación y suficientes recursos, tomando en cuenta factores ahora ignorados como los signos externos de riqueza.

Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid

Alarma en la UE: Zapatero amenaza con aplicar la receta española

Alarma en la UE: Zapatero amenaza con aplicar la receta española

Es un titular engañoso, porque sólo la segunda parte es real. Sí, amigos, la mala noticia es que Zapatero ha anunciado en la página web del Gobierno de España que su trabajo en estos seis meses próximos va a estar enteramente destinado a sacar a Europa de la crisis.; pero la buena noticia es que en la UE no le han hecho ni caso.

Y es que este hombre parece actuar como si no tuviera ni sentido de la medida ni sentido del ridículo. Mientras la prensa internacional sitúa a España como el “enfermo de Europa”; mientras nuestro país se sitúa en el vagón de cola de la Unión Europea y somos ya uno de los tres países bálticos (Estonia, Letonia… y España) en tasas de desempleo; mientras duplicamos la tasa de paro de la UE; mientras el resto de los países de la vieja Europa llevan al menos un par de trimestres creciendo y diagnostican al menos dos trimestres  más de decrecimiento económico para España; mientras todos los analistas nacionales e internacionales, públicos y privados sitúan nuestras posibilidades de empezar a crear empleo más allá de finales del 2011… nuestro sonriente Presidente se atreve a anunciar que liderará la recuperación económica de Europa durante los seis meses de la Presidencia de turno.

Como decía, la buena noticia para los sufridos ciudadanos españoles es que apenas nadie le ha prestado atención a sus palabras. De entrada, merece la pena leer la crónica de Stefanie Bolzeny en el Die Welt (Alemania) :

“Una España debilitada deberá liderar Europa” (Subtítulo: “En enero asume su cargo la nueva cúpula doble de la UE / Comienza la constitución del servicio exterior”):
“Al jefe de Gobierno no le gusta dar entrevistas. Pero si en alguna ocasión sí las concede, uno casi puede sentir lástima por el periodista. Cuando a finales de noviembre dos reporteros del semanario alemán Der Spiegel pudieron mantener una de las pocas conversaciones entre la prensa alemana y José Luis Rodríguez Zapatero, el español volvió a confirmar una vez más su fama como ‘sosoman’. El calificativo ‘soso’ se emplea en castellano para hablar de personas especialmente aburridas y que no tienen prácticamente nada que decir. O que no quieren hacerlo. A partir del 1 de enero, ‘sosoman’ asume en nombre de su país la presidencia semestral del Consejo de la UE. En vistas de la mayor crisis desde el fin de la dictadura de Franco, puede que Zapatero incluso prefiera que España tenga la obligación de ser el primer país de la UE que deberá compartir la presidencia y que, con ello, dispondrá de más tiempo para su propio trabajo. Ese mismo día también asumirá el cargo Herman Van Rompuy. El belga fue elegido en noviembre por los jefes de Gobierno de la UE como primer presidente permanente del Consejo. Y Van Rompuy ha dejado claro que en su gira por Europa no tiene ninguna intención de limitarse a saludar. No será el español sino el belga quien dirigirá los encuentros del Consejo de la UE. Y para no cederle a Zapatero los temas realmente importantes, Van Rompuy ya ha convocado a principios de febrero una cumbre extraordinaria sobre la crisis financiera y económica”.
“Posiblemente el presidente del Gobierno español pueda apuntarse en Bruselas un par de consejos para llevarse a casa. La crisis no ha afectado en mayor medida a ninguno de los países “viejos” de la UE que a los íberos. Con 4,2 millones de parados, la cuota de desempleo se sitúa en casi un 20 por ciento en este país, que hasta el comienzo de la crisis generaba tantos puestos de trabajo como prácticamente ningún otro en Europa. Y mientras los demás miembros de la Unión están recuperándose lentamente, los expertos económicos pronostican para España al menos dos trimestres negativos más”.
“En este sentido, y a falta de poder brillar en el terreno nacional, a Zapatero le viene como anillo al dedo contar con la oportunidad de poder dar buena imagen en el escenario de la UE. No en vano, ha alcanzado un acuerdo entre caballeros con Van Rompuy en cuanto a los encuentros que el Consejo celebrará con terceros países. Así pues, cuando Barack Obama viaje en mayo a Madrid con motivo de la cumbre entre la UE y EE.UU., el presidente español podrá desempeñar el mediáticamente efectivo papel de anfitrión.”

Ya ven, hasta ese hombre gris entre los grises que es Van Rompuy ha entendido a la primera que al nuestro sólo le interesan los oropeles y le ha dejado la foto de anfitrión con Obama a cambio de que no meta mano en las cosas de comer: de la crisis y del empleo ya se ocuparán los que saben. Zapatero, a hacerse fotos, que es lo que le gusta.

Por otra parte en España hemos empezado ela ño con más pena que gloria, por mucho que los informativos de Televisión Española se empeñaran es destacar que no todo lo que sube inaugurando el año es negativo. Así llegaron a destacar el 1% de incremento de las pensiones no contributivas o la del salario mínimo interprofesional, afirmando que el Gobierno piensa cumplir su objetivo de llegar a final de la legislatura a los 800 euros. Claro, se les olvidó recordar que esa promesa iba en el mismo paquete de aquella otra en la que el PSOE pedía el voto a cambio de asegurar pleno empleo para el 2012. ¡Qué lejos queda todo y qué facil es engañar a la gente!

Digo que hemos empezado con más pena que gloria porque el afán recaudatorio del Gobierno (la necesidad derivada del despilfarro y la imprevisión y la irresponsabilidad de muchas de sus políticas, como por ejemplo el nuevo modelo de Financiación Autonómica o los nuevos Estatutos de Autonomía, amén del precio pagado a los nacionalistas vascos y canarios para sacar adelante las cuentas del 2010, el Presupuesto más disparatado de nuestra historia) ha disparado la obsesión recaudatoria del gobierno, castigando de forma notable a los consumidores  y particularmente a las clases más desfavorecidas. Suben los precios del transporte, de los servicios públicos, de la bombona de butano…. mientras el IPC no está subiendo. Una peculiar forma de felicitar el año nuevo a  las familias en apuros. Y todo ello a la vez que la deuda pública –que habrá que pagar con intereses– sigue disparada. Pero claro, ya se sabe en qué consiste la filosofía de Zapatero: el que venga detrás, que arrée.

Mientras tanto, el aeropuerto de Barajas de ve obligado a cerrar dos pistas por falta de controladores aéreos; las hipotecas resultan ser más baratas que hace un año pero los pisos (a pesar de que no hay manera de venderlos) siguen siendo más caros. Y es que los bancos (particularmente las Cajas de Ahorros) se han convertido en las principales inmobiliarias del País y han decidido no bajar los precios hasta los niveles que requeriría la lógica del mercado. A todo ello hemos de añadir que las “novedades fiscales” sobre el mercado de la vivienda, que harán desaparecer las deducciones para nueva adquisición para todo aquel que perciba ingresos por encima de los 24.000 euros. Y todo ello sin olvidar que en julio sube el IVA y ello presionará aún más los precios y castigará el consumo, sobre todo el de las familias con rentas más ajustadas que no tienen capacidad para el ahorro.

Vamos, que las noticias económicas nos dejan a todos preocupados. Bueno, a todos menos al Presidente y su jacarandosa Vicepresidenta Segunda que ayer volvió a anunciar la buena nueva de la recuperación como quien anuncia un detergente: si encuentras uno mejor, te devolvemos el dinero. Lástima que no sea posible exigirles que nos devuelvan el dinero… Pero, ya que eso no es posible, ¿no podríamos pedirles que dejaran de hacer el ridículo al menos por un rato?

Rosa Díez

Sobre la identidad democrática

Sobre la identidad democrática

El debate sobre la identidad francesa incitado por el presidente Sarkozy es un síntoma alarmante de cómo se están poniendo las cosas en nuestra Europa de los malentendidos. ¡Preocupación identitaria hasta en el último bastión republicano del radicalismo ilustrado! Si la sal pierde también el sabor... ¿con qué podremos devolvérselo? Probablemente, la mejor respuesta a quienes inquieren en qué consiste la identidad francesa es replicar: "En no hacer nunca preguntas como ésta". Pero hemos llegado a tal punto que ya no podemos limitarnos a esa irónica contundencia. Es preciso intentar de nuevo dar otra vuelta de tuerca a la pedagogía cívica.

En el congreso Casa Europa, celebrado hace pocos días en Turín por inspiración de Gianni Vattimo, escuché una intervención interesante del ex alcalde de Palermo y actual parlamentario italiano Leoluca Orlando, titulada Identidad y convivencia. Sostuvo que en la UE es preciso dejar de hablar para bien o para mal de "minorías", porque lo que cuenta es que todos formamos parte de la mayoría democrática igual en derechos humanos y garantías civiles. El reconocimiento político de "minorías" estereotipadas consagra una cultura de la pertenencia, según la cual los derechos dependen de la adscripción del ciudadano a tal o cual grupo identitario. Cada identidad se convierte así en un blindaje que justifica excepciones y conculcaciones de las pautas democráticas generales.

Según mi interpretación, existe una diferencia esencial entre la diversidad de identidades discernibles en cualquiera de nuestras comunidades actuales y la identidad democrática que constituye el ADN del sistema político en que vivimos. Como ya he escrito en otro sitio (el curioso debe consultar el capítulo sexto de La vida eterna) el asunto se resume en la distinción entre ser y estar. Cada individuo configura lo que es de acuerdo a una gama más o menos amplia de identidades yuxtapuestas: algunas nos vienen impuestas por los azares de la biología, la geografía o la historia, mientras que otras provienen de elecciones más personales en el terreno de los afectos, las creencias o las aficiones. Hay cosas que somos desde la cuna y otras que preferimos o nos empeñamos en ser: ciertas identidades nos apuntan y al resto nos apuntamos. Sobre lo que cada cual es, cree que es o quiere ser poca discusión pública cabe. Se trata de una aventura personal mejor reflejada en obras autobiográficas como las Confesiones de san Agustín o de Rousseau, incluso en diarios como el de André Gide.

La identidad democrática, en cambio, no expresa tanto una forma de ser como una manera de estar. De estar junto a otros, para convivir y emprender tareas comunes, pese a las diferencias de lo que cada uno es o pretende ser.

El único requisito que se impone en democracia a las diversas identidades que se dan en ella es que no interfieran radical-mente con las normas que permiten estar juntos o imposibiliten su funcionamiento igualitario. Por ejemplo, la identidad francesa es, sin duda, parte de lo que los ciudadanos franceses son, pero hay muchas maneras de vivirla, sentirla y pensarla de acuerdo con el resto de los rasgos de identidad que cada cual considera suyos. Ya existen novelas o películas sobre esta diversidad, que unos viven como drama y otros como conquista (supongo que entre estos últimos habrá que incluir al propio presidente de ascendencia húngara y a su envidiablemente cosmopolita esposa).

No hay cánones definitivos para ser francés, pero sí para estar en Francia como ciudadano de una democracia avanzada. De modo que la pregunta interesante no indaga lo que significa ser francés, sino lo que exige ser ciudadano en Francia.

Lo mismo es válido para el resto de los países, desde luego. No son los minaretes ni los campanarios los que amenazan las libertades públicas, sino aquellos feligreses o dignatarios religiosos que ponen su pertenencia a una fe por encima de sus obligaciones con el sistema democrático que las permite convivir a todas sin desgarramientos ni indebidos privilegios. Frente a la cultura de la pertenencia -acrítica, blindada, basada en el sacrosanto "nosotros somos así"- está la cultura de la participación, cuyas adhesiones son siempre revisables y buscan la integración de lo diferente en lugar de limitarse a celebrar la unanimidad de lo mismo. A esta última, que respeta el ser de cada cual pero lo subordina en asuntos necesarios al estar juntos con quienes son de otro modo, es precisamente a lo que se llama laicismo.

Pero es importante destacar que el laicismo no sólo se refiere a las identidades religiosas: también ha de aplicarse ante otras de distinto signo, como las llamadas de género (refiriéndose al sexo, que es lo que tenemos los humanos a diferencia de los adjetivos y los pronombres) o a las de idiosincrasias nacionalistas. En el País Vasco, por ejemplo, las tímidas medidas que afortunadamente se van tomando para asentar por fin la maltrecha identidad democrática que allí nunca ha tenido verdadera vigencia tropiezan con la oposición de quienes se empeñan en verlas como agresiones a una supuesta "identidad vasca", que ellos se han ocupado de diseñar como incompatible con la española y calcada de parámetros exclusiva y excluyentemente sabinianos. De modo semejante, se previene y desvaloriza en Cataluña la función del Tribunal Constitucional, cuya misión (hay que reconocer que cumplida por lo general sin excesivo lucimiento) supone precisamente la defensa del estar constitucional frente a formas de ser que impliquen desigualdades ofensivas o disgregaciones territoriales de la ciudadanía. No sólo son los obispos quienes pretenden que lo que ellos consideran pecado sea convertido en delito por la ley civil: también hay integrismos culturales o etnicistas que aspiran a imponer sus prejuicios irreversibles -"aquí somos así, hablamos así, etcétera..."- por la misma vía.

El problema de fondo es que las identidades particulares con las que cada uno definimos lo que somos gozan de una calidez entusiasta y egocéntrica a la que difícilmente puede aspirar la más genérica y compartida identidad democrática. Cada cual disfruta o padece (pero deliciosamente) su ser y sólo se resigna a estar con los demás. De ahí la importancia de una educación cívica, la denostada Educación para la Ciudadanía, que razone y persuada para la formación de un carácter verdaderamente laico en todos los aspectos. Ignoro si este objetivo es ahora alcanzable en nuestra era centrífuga, pero estoy convencido de que es deseable y hasta imprescindible dentro de una actitud progresista más allá de las habituales querellas entre izquierdas y derechas.

Fernando Savater, El País.

Políticos degenerando

Políticos degenerando

"La Navidad ha traído una encuesta alarmante para rematar el belén de esta temporada infame"

EL FIN de año trae por costumbre un anticipo informativo, un ajuste de audífonos para oír con claridad la psicofonía prematura de 2010, a donde nadie quiere cruzar. Una vez desmontada la riqueza ficticia de los ciclos perdidos, sólo queda un rumor de cosechas e imperios quemados. El festival renco de los últimos 12 meses ha despertado nuevas realidades, renovadas supersticiones. Entre ellas, el yuyu a los políticos. Lo airea el CIS en una encuesta: los partidos son la tercera preocupación de los españoles, tras el paro y la economía. Aunque el CIS no dice la otra parte del asunto: que la desconfianza es mutua. Ellos miran con recelo al censo, como legionarios apócrifos. No están a la altura de su derrota.

Cuando un país asume la política como turbia ingeniería y el discurso del Rey sólo se legitima si supera a House en share, es que la sociedad empieza a bostezar como un mastín. Hay un hartazgo en el jaulón de la calle. Y esto sucede cuando todo degenera hasta una democracia de medidas cautelares. El PP y el PSOE se nutren de su propia agonía. Zapatero y Rajoy existen por los errores del contrario y se alimentan de informes secretos donde les anuncian sus respectivas exequias. Tienen de albaceas a palmeros y empeñistas. Han cambiado el pensamiento armónico de los debates por el candado de partido, el cierre de filas, la hormigonera ideológica donde las palabras llevan más sonido que sentido. Y al final lo que nos queda, más que una casta política, es una recua de gendarmes que se vigilan mutuamente mientras sustituyen las ideas por el saldo de las cuentas, que además tampoco les salen. Es justo y necesario que la peña desconfíe.

La Navidad ha traído una encuesta alarmante para rematar el belén de esta temporada infame. Lo que ahí se dice es el dorremifasol de las clases medias, el villancico de esa factoría humana que es la que en definitiva pone a rodar las cosas frente a la frondosa corrupción en los alerones del PP, el gansterismo virtual y la decapitación de los inocentes, que somos los de siempre. Todo aquello que marida a la vez con esa izquierda gubernamental que no es en verdad la buena aunque se lo apunte todo, incluso los chivatazos kamikazes que envilecen la batalla contra el terrorismo, como descubre este periódico.

Dice Kafka que «a partir de cierto punto no hay retorno y ése es el punto que hay que alcanzar». Yo creo que andamos muy cerca: entre el barroquismo de la desgana y el lagartijeo de la sospecha. Entre una encuesta envenenada y la estampa de un Papa hostiado (por amor) bajo la cúpula de San Pedro... Y entretanto, el viernes nos vamos de jefes a Europa a volar la cometa.

Antonio Lucas, El Mundo

Crisis en España: llega la hora del pacto de Estado

Crisis en España: llega la hora del pacto de Estado

Los grandes empresarios españoles anticipan que 2010 será un año de recuperación, pero reclaman reformar el modelo productivo y laboral para ganar competitividad.

España se enfrenta a un desafío ante el que no caben rencillas partidistas o demagogias ideológicas. Es la hora de un gran pacto de Estado que haga posible la anhelada recuperación económica y siente las bases de un modelo productivo sostenible y competitivo. Un modelo que pasa por un mercado laboral más flexible; una apuesta por la investigación, y una reducción sustancial del endeudamiento. Así es como ven la situación los grandes empresarios españoles. CincoDías ha querido saber qué opinan los principales directivos del país y para ello ha hecho extensivo a todas las empresas del Ibex 35 un cuestionario con preguntas para tomar la medida a la actual crisis.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que España cierre 2009 con una contracción del PIB del 3,8%. El año que viene será algo mejor, pero también continuará en negativo, con una caída cercana al 1%. A esto se suma el drama del paro, que se da por hecho que se mantendrá en tasas próximas al 20%. "El crecimiento positivo en términos trimestrales llegará a lo largo de 2010, aunque la media del año será negativa. La recuperación, tanto en España como Europa, será lenta y la salida será algo más lenta en España debido a la crisis del sector inmobiliario y a la necesidad de desapalancamiento, que es mayor aquí que en otros países", confirman desde el servicio de estudios de BBVA.

Todos los empresarios coinciden en que la recuperación se materializará a partir del segundo semestre de 2010, pero que lo hará a ritmo insuficiente para la recuperación de los empleos perdidos. Por eso, los grandes directivos instan a hacer una reforma profunda del modelo productivo, para adaptarlo a tiempos difíciles y garantizar una protección mayor de cara a futuras crisis.

La transformación empieza, a juicio de los empresarios, por una reforma que haga el mercado laboral más flexible. Pero esto debe hacerse mediante un pacto general en el que participen todos los agentes políticos y sociales, al estilo de los Pactos de la Moncloa, que salvaron al país en 1977. Es urgente además emprender sin más dilaciones el camino hacia sectores de alto valor añadido, el antiguo principio de primar la calidad frente a la cantidad se hace hoy perentorio. Es la clave para la internacionalización del tejido empresarial español, elemento imprescindible para sobrevivir en la revolución económica del siglo XXI. Todo ello no será posible sin un sistema educativo y económico de excelencia y exigencia máximas, que apueste por la innovación y los procesos de Investigación y Desarrollo (I+D). Son muchas tareas y no hay tiempo que perder.

Fernando Martínez
Cinco Dias

El doce del doce a las doce: Una gran movilización sindical

El doce del doce a las doce: Una gran movilización sindical

La manifestación ha sido una fiesta. Desde todos los rincones de España, hombres y mujeres han recorrido Madrid desde primeras horas de la mañana para manifestarse contra la utilización de la crisis como excusa para la degradación de los derechos de los trabajadores y de las garantías del empleo.

Él objetivo de la marcha se ha cumplido. La manifestación ha salido muy bien. Algun periódico no sospechoso de complicidad con los convocantes, como La Vanguardia, relacionaba esta movilización con las que se habían realizado en otras ocasiones, siempre con ocasión de la huelga general. Dice así el encabezado de la noticia:


Varios miles de personas salieron a la calle en Madrid en defensa de una salida justa de la crisis económica. Una manifestación que superó la realizada en 2002 contra del "decretazo" del Gobierno Aznar para cambiar la reforma laboral, aunque no llegó a la del 14-D de 1988, que seguirá siendo la mayor movilización de la democracia.

Esta es una diferencia importante, porque las movilizaciones masivas en la calle organizadas por los sindicatos han tenido como antagonizta al Gobierno, mientras que en este caso es el empresariado español el centro de la reivindicación del conflicto. Eso explica posiblemente la virulencia de algunos medios de comunicación contra las organizaciones sindicales y sus afiliados, a los que, siguiendo la práctica de la presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, se les moteja de "liberados" que viven cómoda y parasitariamente del dinero público. Si se leen los comentarios que en los diarios digitales o en la versión digital de los periódicos están dejando la mayoría de las personas que los escriben, se comprobarán exabruptos e insultos hacia los sindicalistas considerados "no trabajadores", "parásitos", funcionarios del gobierno como el antiguo sindicato vertical, y, en fin, afirmaciones rotundas negando la capacidad del sindicalismo español para representar a los trabajadores de este país. Uno de los elementos centrales de la crítica a esa institución nociva que para estas personas es el sindicato, lo constituye el objetivo de la manifestación, que busca presionar a los empresarios. En casi todos estos comentarios, el empresario se encuentra asociado no sólo a una visión extremadamente positiva de su relevancia social, sino incluso a una cierta omnipotencia, puesto que de él se resalta que es el Creador terreno en este mundo: creador de riqueza y creador de empleo. Por eso alzar la voz contra él es "morder la mano" de quien nos da el pan. En esos términos se expresan la inmensa mayoría de los que comentan las noticias de la "contundente" movilización de hoy.

Lo que quiere decir que hay una mirada exasperada contra la recuperación del conflicto como forma de expresar lo que Cándido Méndez llama un "sacrificio equitativo en épocas de crisis", y que Ignacio Fernández Toxo centra en negociar alternativas que no lleven aparejada la reducción o eliminación de derechos laborales.


Añadía Toxo: "No nos resignamos a que reforma laboral sea sinónimo de precarización de las condiciones de trabajo. No nos resignamos a que la recuperación de la productividad sea sinónimo de reducción de la protección social". Toxo acabó su discurso con una advertencia clara al Gobierno. "No nos gustan las amenazas, actuaremos con responsabilidad pero no vamos a admitir una retórica de izquierdas en una política de derechas… en ese caso canalizaremos esta movilización en otro sentido", lo que la prensa ha interpretado como una clara referencia a una huelga general.

La tensión de la movilización se tiene que aprovechar como un punto de partida en la consecución de una renovación de los convenios colectivos y del impulso de un proceso de negociación sobre el marco isntitucional de las relaciones laborales que no responda a objetivos desreguladores ideológicamente escorados hacia el neoliberalismo, como sorprendentemente todavía se mantienen. El camino no es fácil, pero es necesario emprenderlo. Hoy se ha dado el primer paso.

Antonio Baylos

Cuando a un país le pierden el respeto...

Cuando a un país le pierden el respeto...

Es lo peor que le puede pasar. A partir de ahí, todo irá cuesta abajo; porque cuesta mucho volver a recuperar el respeto perdido. Justo lo que le pasa a España en el ámbito de sus relaciones exteriores. Por mucho que lo maquillen nuestros gobernantes; por muchas flores que se echen los unos a los otros; por mucho prestigio envuelto en papel cuché con el que nos lleguen las declaraciones de los representantes de exteriores cuando acompañan al Presidente o viajan a países subdesarrollados económica y democráticamente, es un secreto a voces que España ha perdido peso y respeto en el mundo.

Por eso nuestros representantes se afanan en vendernos llamativas (e inútiles, cuando no ridículas) alianzas de civilizaciones. O visitan Cuba y Venezuela para ser recibidos como jefes de estado por dirigentes que no respetan la democracia ni los Derechos Humanos en sus propios países y que encuentran en el nuestro un tonto útil para presentarlos con la cara lavada ante el mundo.

Nos pierden el respeto los grandes, conscientes de nuestra respuesta ronroneante y gatuna en cuanto nos llaman (ejemplo, los EEUU de Obama, que merecieron incluso una visita presidencial con hijas incluidas, poniendo en riesgo la intimidad de las niñas, tan celosamente guardada hasta en ese momento), que saben del efecto inmediato del halago hacia Zapatero. Una silla en una reunión internacional, una foto sonriente en la Casa Blanca… y es suficiente: "¿Qué queréis? ¿Más tropas? ¿Más declaraciones de amistad? ¿Menos beligerancia en defensa de los derechos humanos en determinadas zonas del mundo?…Si, bwana… "

Nos pierden el respeto los demócratas cubanos cuando nuestros representantes gubernamentales vuelven de la isla dispuestos a defender en Europa el régimen castrista, en vez de aprovechar la presidencia para denunciar la falta de respeto a los DDHH en Cuba y presionar al régimen para que se liberen a todos los presos políticos y de conciencia. Llevarse bien con el dictador cubano es más rentable, explican Moratinos y Zapatero…. Pobres demócratas cubanos, mirando siempre a la madre patria.

Nos pierden el respeto nuestros compatriotas saharauis, que observan con horror cómo España ha dejado de defender en NNUU la causa justa y el cumplimiento de todas las resoluciones de la Asamblea a favor del referéndum de autodeterminación del Sáhara. Nos pierden el respeto todas las personas de bien que vieron, entre la perplejidad y el bochorno, cómo Moratinos echaba una bronca ante los medios de comunicación (sería para impresionar a los marroquíes, no se me ocurre otra explicación) a Aminetu Haidar por el mero hecho de que ella se negara a renunciar a sus principios y confirmara su compromiso de mantener su lucha por los derechos y la libertad de todos sus hermanos; y también por la dignidad de todos nosotros.

Nos pierden el respeto todos cuando ven cómo presionamos a Aminetu en vez de presionar a Marruecos, para que sean ellos, los que expulsaron a Aminetu Haidar de su territorio, –en un avión español que se prestó a traer a territorio nacional a una persona que se negaba a volar y que no llevaba pasaporte– quienes modifiquen su actitud y cumplan los requisitos internacionales.

Y también, como no podía ser de otra manera, nos pierde el respeto Marruecos. Cómo no iba a ser así, si el Gobierno de España ha sido cómplice imprescindible para que Aminetu Haidar esté ahora en Lanzarote; si fueron instrucciones gubernamentales las que obligaron al piloto español a levantar vuelo y traer a España, sin carta de entrada ni pasaporte, a una pasajera que se negaba a volar y declaraba estar siendo secuestrada. Cómo nos van a respetar desde el país africano vecino, si nuestro gobierno les ha prometido en los últimos años, por activa y por pasiva, que no defenderá nunca más el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Sólo a España le puede insultar de esta manera un país como Marruecos; porque Marruecos conoce el secreto de nuestro gobierno, su falta, su complicidad en los hechos que precedieron a esta situación. Y por eso, para humillar a quien se deja, da el permiso para volar y aterrizar a un avión español y luego lo desmiente o se lo retira a la vista de todo el mundo, para que quede claro el desprecio hacia nuestras autoridades. Sólo el Gobierno de Zapatero puede vivir este sofoco en silencio; pero Marruecos sabe que el Gobierno de Zapatero no puede hacer nada sino callar o pedir (a buenas horas) ayuda internacional: no puede hacer nada, pues es el único responsable, el cómplice imprescindible, de lo que está ocurriendo.

Es lo que pasa cuando tenemos al frente del Gobierno a un personaje que piensa que el fin (llevarse bien con Marruecos, que es el fuerte) justifica los medios (abandonar la defensa de la causa justa saharaui, que son los débiles). Mientras tanto, una mujer llamada Aminetu Haidar defiende la dignidad de todos nosotros. Sólo queremos decirte, una vez más, que estamos contigo, querida amiga. Nos sabemos tus compatriotas; y nos sentimos corresponsables de lo que está sucediendo. Al fin y al cabo, a este gobierno que nos da tanta vergüenza, que te ha secuestrado y dejado tirada en ese aeropuerto, que te ha instado a que desistas, que te ha vapuleado en público, le hemos elegido nosotros, tus compatriotas. Te pedimos perdón. Y te abrazamos solidariamente; con la solidaridad activa de quienes sabemos que tu causa es la nuestra.

Rosa Díez

O lo ordena un juez o es censura

O lo ordena un juez o es censura

La alarma que ha asaltado a los usuarios y a los profesionales de internet está plenamente justificada. La Ley de Economía Sostenible, que no va a sostener nada según los especialistas y toda la oposición parlamentaria, amenaza con introducir la censura gubernamental por la puerta de atrás.

Bonito negocio. En una secundaria disposición final del proyecto supuestamente dedicado a cambiar el curso de la economía en España, el Gobierno de Zapatero, de la mano de González-Sinde, abre el camino para ejecutar el más inaceptable atentado contra la comunicación: el cierre de un medio por decisión administrativa; o sea, política.

Dejemos establecida, antes de nada, una proposición básica: el creador intelectual decide quién puede y quién no usar su obra, y bajo qué condiciones. El autor decide el uso de su obra, que puede someter a precio, lo cual es lo normal, pues de ello dependen sus ingresos, o puede ceder gratuitamente a unos o a todos. Y le asiste el derecho a la protección legal, lo que quiere decir que quienes se aprovechan ilegítimamente de su obra deben responder por ello.

Pero de todas las posibles técnicas que pueden establecerse para perseguir el abuso fraudulento de la propiedad intelectual, eso que se llama comúnmente pirateo, hay una absolutamente inaceptable: el cierre por la Administración de un medio de comunicación o, concretamente, en el caso que ahora tiene soliviantada con razón a la Red, el cierre de una web. ¿Por qué? Porque nuestra Constitución exige para ello la intervención garantista de un juez. Es lo que establece el artículo 20.5 al disponer que «sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial».

Este precepto supuso un avance considerable, al suprimir el secuestro gubernativo autorizado por la Ley de Prensa de 1966, en consonancia con la libertad de ejercicio de los derechos a la libre expresión, a la libre información, a la creación literaria... consagrados en el mismo artículo. Que ahora proyecte el Gobierno restablecer aquel recurso de la dictadura de Franco permite colegir no sólo sobre la desorientación en la que se halla, sino también sobre su capacidad para maltratar la norma y la práctica democráticas. Hay que proteger el derecho a la propiedad intelectual, sí, pero no a costa de atropellar políticamente otros derechos. O el cierre de un medio que no respeta la propiedad intelectual lo decide un juez (que a lo mejor no ordena esa medida, sino otras) o la injerencia administrativa es una censura, o sea, un remedio peor que la enfermedad. Decepciona que tal plan proceda de un Gobierno obligado por una Constitución democrática, aunque la sorpresa ya es menor desde el impulso dado por su presidente al Estatuto catalán y la presión que incluso él proyecta sobre el Constitucional. En la iniciativa del secuestro político, sólo le salva rectificar y dejar las cosas muy claras, manifiestamente constitucionales.

JUSTINO SINOVA
El Mundo

Economía sostenible, un insulto a una nación en crisis

Economía sostenible, un insulto a una nación en crisis

Insostenible, así definía el jueves The Economist, la situación de la economía española, no mala, ni muy mala, sino insostenible. Y así las cosas, con un modelo de Estado inviable, con el paro acercándose a los cinco millones, con las cuentas públicas fuera de control, con la mitad del sector financiero incapaz de amortizar su gigantesca deuda y asfixiado por una morosidad inasumible, el gobierno anuncia a bombo y platillo un plan económico que arreglará todos nuestros males y será la envidia del mundo, y nos sale con un refrito de las banalidades, mentiras y chorradas que han ido improvisando en los últimos meses. Una vez leídas las seis páginas que cambiaran la Historia, uno se pregunta qué clase de gobierno puede perpetrar semejante insulto a una nación en crisis.


Nada de reducir el tamaño de un Estado infinanciable; nada de reformas estructurales; nada de reordenar el sector financiero con criterios económicos y no políticos; nada de fijar objetivos de crecimiento y empleo;nada de reformar un sistema de pensiones técnicamente quebrado por mucho que mantenga con transferencias crecientes del Estado un superávit ficticio de la Seguridad Social; nada sobre un nuevo modelo productivo; nada de restablecer la unidad de mercado roto en 17 taifas; nada eliminar 4.000 ayuntamientos inútiles; miles de coches oficiales, viajes de lujo, embajadas ridículas, decenas de miles de asesores y liberados sindicales que viven del cuento… nada de nada.


Una estafa previa

 

Poco antes del refrito, Zapatero anunciaría por segunda vez, la primera fueron los brotes verdes, que la recuperación se está acelerando, una estafa similar al “no hay ninguna burbuja inmobiliaria” o “no hay ninguna crisis”, que puede llevar una vez más a tomar decisiones económicas equivocadas a familias y empresas. O como señala el The Economist, “la aversión al pesimismo” de Zapatero, “su negativa a reconocer los problemas de España”, conduce a la” pérdida total de credibilidad”. Ya he explicado que ocurre con la Contabilidad Nacional, pero ahora también con las cuentas públicas.


Según el Gobierno, el déficit del Estado se redujo en octubre, es decir, la situación mejora. ¿Y cómo ese milagro?, reduciéndolo artificialmente vía falta de homogeneidad del ingreso, p.e. el segundo pago de Sociedades, 6.000 millones de golpe, frente a poco mas de 500 en los dos meses que faltan, y variando el cómputo del gasto, eliminado el último día del mes donde se realizan pagos importantes, así “reducen” los intereses de la deuda a la misma cantidad de 2.008 cuando hoy se deben ¡130.000 millones más!, y muchos otros pagos, a lo que se añade el recorte de todas las partidas  esenciales según la nueva la Ley: inversión productiva, - 17 %; becas, -55%; I+D, -43%, y el gasto de las Fuerzas Armadas, que se recorta un 45 %.


Pero respecto a lo verdaderamente importante, las necesidades de financiación demuestran que la diferencia entre ingresos y gastos del Estado esta fuera de control, 96.000 millones de euros, 10.500 millones más que en septiembre, lo que nos llevará al 13 % del PIB a fin de año, porque diciembre es siempre el peor mes a efectos de déficit, y el 18 % sumando el resto de Administraciones Públicas. 


Un insulto a la nación

 

Si hubiera un líder de la oposición, cuya inoperancia sólo supera su cobardía, como ha demostrado en el tema de un Estatut, que destruye España y nos convierte literalmente en una colonia política y económica de Cataluña, exigiría explicaciones ante tal cúmulo de despropósitos. Hasta el propio Solbes se burla de la ley, afirmando que a él también le preocupaban “las finanzas sostenibles”. Veamos lo más relevante.


Fomento de la competitividad, reduciendo plazos para la creación de PYMES y reduciendo la morosidad. No mencionan que tenemos tres veces más funcionarios de los necesarios, el doble de Ayuntamientos, que el mercado se ha fragmentado en 17 taifas cada una con sus propias reglas, lo que constituye una losa gigantesca para la productividad, que tenemos la energía más cara de Europa y que gracias a esta ley la electricidad va a subir un 50 % adicional, que el precio de los productos agrarios se multiplica por seis por el sistema de distribución más monopolístico de Europa, y que la morosidad de las AAPP es de 30.000 millones, y en lugar de destinar el Plan E a pagar a las PYMES, esta va a reducirse en ¡2.013!. Para no creérselo.


Fortalecer la supervisión financiera. Lo propone un personaje que ha destruido la independencia del regulador, que esta actuando con una arbitrariedad y un oscurantismo  desconocidos en el mundo civilizado. Que permite que los políticos y caciques locales conduzcan a su capricho el proceso de integración del 54 % del sistema financiero con nuestro dinero. Que está expoliando a los ciudadanos para ayudar a tapar agujeros, sin que ello nos confiera derecho de participación alguno. Que está avalando con decenas de miles de millones de nuestro dinero las refinanciaciones de se inmensa deuda, en lugar de avalar el crédito a familias y empresas. Frente a esta realidad, las medidas propuestas, entre ellas conocer los sueldos de los altos ejecutivos,  son un insulto


Promover la innovación y el conocimiento. Lo proclama quien ha hundido el sistema público de enseñanza en todos sus grados a un nivel tercermundista, y conseguido que ni una sola universidad española está entre las 100 mejores del mundo. El desplome es tal, que la enseñanza pública ha dejado de ser el ascensor social que fue antes de la llegada al poder de los socialistas. Igual que la internacionalización de empresas, para lo cual acaba de reducir drásticamente el miserable presupuesto del ICEX, el organismo encargado de ello. Definitivamente Zapatero nos toma por imbéciles.


Un robo puro y duro

 

Y como final de tanto despropósito la guinda del pastel: las subvenciones masivas a las energías renovables, un proceso económicamente insostenible y una fuente inagotable de pelotazos y enriquecimiento ilimitado para unos pocos amigos del poder. Una locura energética que esquilma a las familias, destruye la competitividad de la economía y apenas crea empleo, 32.000 a día de hoy, con un coste de 150.000 euros año por empleo. Las energías renovables costaran en 2009, solo en subvenciones, cerca de 5.000 millones de euros, cifra que llegará a 10.000 millones en 2013 con la nueva ley, lo que elevará el recibo de la luz en un 50%. Una irresponsabilidad oceánica en un país con casi cinco millones de parados, y con un déficit y una deuda pública insostenibles.


El domingo 8 de noviembre la energía eólica, debido al fuerte viento suministraría el 52 % de la potencia necesaria, equivalente al 19 % en un día laborable, lo que puede hacer pensar que es estupendo, nada más lejos de la realidad, cuanto más viento hace mayor es el río de dinero que reciben los amigos del poder, y en consecuencia mucho mas caro el recibo de la luz, así que recen para que no haya viento. Como ese día sobró energía, la exportamos a Francia ¡a menos de la mitad de su coste! Y otra cifra proecologista: un panel fotovoltaico necesita casi tanta energía para producirse como la que generará durante toda su vida, igual que un litro de biodiesel necesita para producirse 0,8 litros de diesel normal, aparte el desastre que supone para la producción de alimentos.


Además, las energías renovables están haciendo operativamente inviable el sistema eléctrico, donde se necesita duplicar la potencia instalada y la inversión, ya que cuando no hay viento suficiente, el 70% del tiempo, la electricidad tiene que generarse de otras fuentes, pero además afecta también a la estabilidad del sistema, todo lo cual incrementa enormemente los costo. Además, las energías renovables son las que han generado el problema del carbón, que necesita 2.000 millones más de subvención para sobrevivir. En resumen la nueva ley, aparte la rechifla general, será la mayor fuente de pelotazos de Europa, y una ruina para la economía, para la competitividad y para las familias.

 

Roberto Centeno

Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM

Cotizalia.com

Reformas de urgencia

Reformas de urgencia

El mercado laboral necesita cambios, como el modelo alemán, para que el paro no llegue al 20%.

El profundo deterioro del mercado de trabajo en España aconsejaba decidir varios cambios en la contratación que permitieran sostener el nivel de empleo en los periodos más crudos de la recesión y frenar, en la medida de lo posible, el explosivo crecimiento del número de parados, que se aproxima a los 4.200.000. Los sindicatos y los empresarios firmaron el miércoles el compromiso que permite volver a la mesa de la negociación colectiva para 2009 y es probable que en el marco de esa negociación se discutan cambios importantes e imprescindibles en la contratación. Y más cuando, según las últimas previsiones de la OCDE, la tasa de paro en España, descolgada de la recuperación mundial, seguirá creciendo hasta 2011.

Entre las propuestas para frenar el paro figura el llamado modelo alemán de ayudas a los afectados por reducción de jornada, que tanto la CEOE como UGT y CC OO parecen dispuestos a aceptar. Consiste en facilitar ayudas públicas para cubrir hasta el 60% del salario que pierde el trabajador por el recorte de horas de trabajo; la subvención pública puede llegar al 67% para trabajadores con hijos a su cargo. A cambio, la empresa no despide al trabajador. A primera vista, presenta ventajas sobre el modelo de ajuste español, los expedientes de regulación de empleo. El modelo alemán frena los despidos, es menos costoso para las arcas públicas -no tienen que pagar al 100% la protección- y guarda el capital humano en las empresas. Porque con el método del recorte del empleo, los asalariados jóvenes, siempre los primeros en sufrir los despidos, no pueden formarse, pierden capacidad de colocación para el futuro y las empresas se quedan sin trabajadores capacitados a los que recurrir.

La vuelta a la mesa de la negociación es una oportunidad política única para reformar el mercado laboral. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, dice que no es sensato limitar la reforma al coste del despido. Acierta en eso. Pero una tasa de paro del 18% recuerda que el Gobierno, los sindicatos y la CEOE perjudicaron al país cuando atizaron las discordias hasta romper la negociación en julio. Para compensar el tiempo perdido, hay que decidir con premura si debe implantarse el modelo alemán o aprobar nuevas ayudas en favor del empleo juvenil. Porque la mayor parte de la pérdida de empleo, más de 1,55 millones de personas desde junio de 2008, es irremediable. Con suerte, la reforma quizá evite que la tasa de paro se aproxime al 20%.

El Pais

Movilización General: los 12 motivos

Movilización General: los 12 motivos

El próximo 12 del 12 a las 12 miles de trabajadores recorreremos las calles de Madrid para exigir 12 reivindicaciones.

La primera de ellas tiene que ver con la necesidad de recuperar el papel de la Negociación Colectiva, acabando con el bloqueo al que algunas patronales han conducido la negociación de los convenios en 2009, y cumpliendo lo acordado en los convenios ya firmados.

La segunda con la reivindicación de un Acuerdo Plurianual que aborde salarios, excedentes empresariales y destino de los beneficios, mantenimiento y creación de empleo y erradicación de la temporalidad injustificada.

La tercera, la mejora de la protección por desempleo, fortaleciendo los servicios públicos de empleo y las políticas activas de empleo.

La cuarta la equidad, progresividad y suficiencia del sistema fiscal español, evitando la sobrecarga sobre las rentas salariales.

La quinta asegurar nuevos programas de inversión pública en infraestructuras y transportes.

La sexta la aceleración de la construcción de centros educativos y sanitarios públicos.

La séptima, la aplicación efectiva de la Ley de Dependencia.

La octava la revisión del sistema financiero para asegurar que el crédito fluya hacia familias y empresas, especialmente pequeñas y medianas.

La novena cambiar el patrón de crecimiento, con base industrial más sólida y priorizando la investigación y la innovación de productos y servicios.

La décima el impulso y regulación de una política energética para asegura suficiencia, ahorro y sostenibilidad.

La undécima, mejorar el sistema educativo y la Formación Profesional.

La duodécima reforzar la protección social, la seguridad social (abordando temas pendientes como el Régimen Agrario o el de Empleadas de Hogar) y consolidando el sistema público de pensiones.

12 motivos, 12 razones para salir a la calle, reivindicando soluciones justas para esta crisis. Para que no paguemos siempre los mismos los platos rotos por ellos.

Francisco Javier López Martín
Secretario General CCOO de Madrid

El sueño de reinventarse laboralmente

El sueño de reinventarse laboralmente

Pocos profesionales se atreven a dar un giro a su carrera para dedicarse a algo totalmente diferente.

Quién no se ha preguntado alguna vez cómo sería su vida si pudiera volver atrás en el tiempo y dedicarse a una profesión totalmente diferente? Son muchos los profesionales que alguna vez se han planteado dejar plantada a su empresa, jefe y clientes incluidos, y empezar su carrera desde cero en un sector desconocido. Pero son muy pocos los que se atreven a dar un paso tan arriesgado.

La oleada de despidos que se ha producido en los últimos meses ha obligado a muchos trabajadores - por ejemplo, los de la construcción-a replantearse su carrera y, en algunos casos, a reinventarse mediante formación y reciclaje que les permita hacerse un hueco en algún sector menos afectado por la crisis. "Muchos profesionales nos dicen que si volvieran a nacer serían otra cosa, pero ¿por qué no serlo ya en esta vida?", destaca Laura Argenté, directora de BLC Human Coaching. Argenté, que ha sufrido tres expedientes de regulación de empleo a lo largo de su carrera, ya ha tenido que reinventarse varias veces: tras ocupar cargos como los de directora de marketing de Estée Lauder, directora de la división internacional de Puig o directora comercial de Habitat Inmobiliaria, ahora se dedica a asesorar y formar a otros directivos.

La firma de outplacement Reskilling, del grupo BLC, ha creado un programa específico de coaching para orientar a profesionales en busca de un cambio drástico en su carrera. "De momento la mayoría de clientes nos llegan de empresas, pero esperamos que en el futuro vengan también profesionales que a título individual deciden reinventarse", señala Argenté. Durante varias sesiones, el programa ayuda al candidato a analizar qué nueva carrera desearía, en función de sus recursos, aspiraciones y preferencias, y una vez definido el proyecto profesional se elabora un plan de acción.

La abogada Mari ÁngelesCamacho, de 45 años, dejó su cargo de subdirectora jurídica en un gran grupo empresarial por desavenencias con el nuevo equipo directivo, pero la empresa le ofreció este programa de transición profesional. "El programa me abrió un mundo de perspectivas porque normalmente cuando te pasa algo así te planteas continuar tu carrera, pero no cambiarla", explica. Tras reflexionar sobre cómo el ritmo de su trabajo como directiva había afectado a su salud y a su vida familiar, Camacho ha decidido cambiar totalmente su carrera y actualmente prepara unas oposiciones. "Tengo claro que no quiero volver a mi vida de antes", asegura.

Nuria Peláez
La Vanguardia

La tasa latente de malestar laboral

La tasa latente de malestar laboral

En términos comparables de poder de compra, nuestros salarios medios en euros son la mitad que los europeos cuando nuestra renta per cápita supera la media.

Hay veces que nos perdemos en las palabras. La reforma del mercado laboral es uno de esos conceptos que levantan pasiones encontradas -lo hemos podido comprobar, una vez más, esta semana- sin que los ciudadanos se acaben de enterar de dónde están las discrepancias reales entre unos y otros, más allá de los eslóganes falsificadores: abaratar el despido versus no recortar derechos laborales. Bien. De acuerdo. Pero, ¿qué hacemos con el paro diferencial?

Un breve repaso de los datos nos permite observar que, por encima de coyunturas económicas, nuestra menor riqueza relativa depende, en gran parte, de que trabaja menos gente en España. Comparado con la media de la Unión Europea, necesitamos que haya más población activa; personas que estando en edad legal de trabajar, quieran hacerlo, buscando trabajo en el mercado laboral. Sobre todo esas mujeres que, estando dispuestas a trabajar fuera de casa, ni siquiera se lo plantean dadas las restricciones existentes.

Aunque hemos avanzado mucho en los últimos años, seguimos teniendo en nuestro país un conjunto de normas laborales que hacen casi imposible a las mujeres en edad de tener hijos pequeños conciliar la vida familiar y laboral. Además, en aquellos casos en que consiguen trabajar fuera de casa después de ser madres, suelen hacerlo en niveles profesionales por debajo de sus capacitaciones, porque son los únicos compatibles con su nuevo esquema de vida. De ahí que las estadísticas señalen menos salarios y puestos de menor responsabilidad para las mujeres; no a causa de una peor cualificación, sino de las dificultades para compaginar una adecuada carrera profesional con las tareas de madre, cosa que no ocurre con los padres varones.

Si queremos incrementar el número de mujeres que se incorporan de manera estable al mercado laboral, necesitamos fomentar los contratos indefinidos a tiempo parcial, muy poco utilizados en nuestro país en comparación con la media europea. Pero si además queremos que se incorporen aprovechando al máximo sus capacidades, tendremos que aplicar medidas contundentes en favor de la conciliación, como ya hacen en sus convenios las empresas líderes y ganadoras.

Después de conseguir que haya más gente que quiera trabajar, la segunda tarea es encontrarles un empleo que permita reducir nuestra elevada tasa de paro, que duplica a la media europea. Hay un mayor porcentaje de personas trabajando en Europa que en España, incluso sin crisis. Las distancias con la media son relevantes y enormes, especialmente, si nos comparamos con los tres mejores países, de nuevo en mujeres con tramos de edad comprendidos entre los 25 y 54 años.

Dado que en el último ciclo alcista de la economía nos hemos aproximado mucho a la tasa media de paro europea, resulta difícil situar nuestro problema específico de desempleo sólo en las condiciones de contratación y de despido establecidas en nuestra legislación laboral. Cuando hace falta, los empresarios contratan y cuando lo necesitan, despiden. La idea de que un despido más barato facilita la contratación no es fácil de demostrar empíricamente. Si todo ello costara menos, se ahorrarían dinero, pero no creo que modificara sustancialmente las cantidades globales de empleo y paro. Para eso, mejor rebajar las cotizaciones sociales.

Ante la necesidad de contratar, cualquier empresario buscará la formula que le resulte más barata, pero la cantidad total de empleo dependerá de la demanda de bienes y servicios que tenga su empresa, matizada por las horas extraordinarias que estén dispuestos a hacer sus trabajadores. Por tanto, si queremos reducir el paro, tendremos que producir más bienes y servicios que exijan contratación adicional de mano de obra. No se trata solo de crecer más (políticas de demanda), sino de ensanchar la oferta productiva con más empresas en nuevos sectores de actividad (políticas de oferta) y crecer mejor (sostenibilidad). Todo lo relacionado con la dependencia, reducir el peso del carbono, las nuevas energías renovables o la investigación, va en esa dirección.

Conseguir que haya más gente dispuesta a trabajar (mujeres) y, además, que pueda hacerlo (paro), exige políticas económicas activas que no tienen por qué incluir reformas en el mercado laboral. No ocurre lo mismo, sin embargo, con otros elementos importantes, como la temporalidad y los bajos sueldos.

España está a la cabeza de Europa en contratos temporales; muchos de ellos, sin causa suficiente, ni queridos por el trabajador, sobre todo los jóvenes. Si agregamos los parados con aquellos con empleos temporales no justificados, tenemos hoy en día un 35% de personas que queriendo trabajar (activos) o no pueden, o lo hacen en condiciones contractuales no deseadas. Si a ello uniéramos las mujeres que no acceden al mercado laboral o tienen que hacerlo en puestos muy por debajo de su preparación, lo que podríamos llamar tasa de malestar laboral sería mayor.

Y si añadimos que, en términos comparables de poder de compra, nuestros salarios medios en euros son la mitad que los europeos cuando nuestra renta per cápita supera la media, lo que propongo llamar Tasa Latente de Malestar Laboral (TLML) en España se situaría en niveles cercanos al 50% y subiendo.

La mitad de nuestra población activa se encuentra, pues, muy insatisfecha con su situación laboral. Corregir este grave descontento social, exige que, además de políticas macroeconómicas, se explore una profunda reforma en las instituciones normativas del mercado laboral (contratos + negociación colectiva), con el objetivo de reducir la dualidad y las desigualdades internas existentes, mejorando la calidad del empleo que se cree en estabilidad, flexibilidad, retribución y conciliación.

El responsable de hacerlo es el Gobierno. La experiencia demuestra que es más eficaz lograrlo teniendo en cuenta los acuerdos entre los interlocutores sociales, pero esto resulta optativo, salvo que les entreguemos el derecho de veto sobre una parte importante de la política democrática. Porque no hacer nada es lo que más perjudica a los trabajadores en sus expectativas de mejora, eliminado razones para el optimismo, sobre todo, entre jóvenes y mujeres que expresaran su malestar mediante los votos. Y los interlocutores sociales no se presentan a las elecciones.

JORDI SEVILLA
El Mundo

Del sueño a la pesadilla

Del sueño a la pesadilla

Entre el 2007 y el 2009 España ha producido 2,4 millones de parados y casi triplica la tasa de desempleo, que ha pasado del 7,9% hasta el 18%.

En junio del 2007, España por primera vez en la democracia rompió la barrera psicológica del8% de la tasa de desempleo, situándose por debajo de la media europea. En plena borrachera del boom económico la euforia no se hizo esperar, Hasta el extremo que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se lo anotó como un éxito propio y llegó a prometer a los españoles el pleno empleo. Así lo previó en su programa electoral, con el que revalidó un segundo mandato para la presente legislatura.

Un auténtico sueño para un país que tradicionalmente, a causa de su estructura productiva ha estado acostumbrado a sufrir las peores tasas de desempleo de toda Europa. Esta vez iba a ser diferente, con los socialistas el paro se reduciría hasta el 5%, que es lo que técnicamente se entiende como empleo para todos. De hecho, por aquel entonces llegaban a nuestro país oleadas de seres humanos de todas las partes del mundo para coger los empleos que los españoles no querían. Más de cinco millones de emigrantes en algo más de un quinquenio. Una euforia provocada por mucho empleo de poca calidad y sin ningún tipo de valor añadido. Esto llegó a provocar los emigrantes de cuello blanco, los jóvenes que se licenciaban en nuestras universidades tenían que buscar trabajo fuera de nuestras fronteras.

Pero como en la obra de Shakespeare, el sueño se ha convertido en pesadilla. ¿Qué ha pasado para que en sólo dos años España haya generado 2,363 millones de parados? En junio de 2007 el número de desempleados era de 1,760 millones. Actualmente, hay 4,123 millones. La tasa de desempleo medida por la Encuesta de Población Activa (EPA) ha pasado del 7,9 al 17,9%. Un 10% en dos ejercicios.

Lo peor de todo es que la pesadilla aún no ha pasado. Es cierto que en el tercer trimestre del ejercicio la destrucción de empleo parece haberse calmado, pero como afirma ÁngelLaborda, director de coyuntura de Funcas, es sólo un espejismo producido por la actividad que se genera durante las vacaciones estivales en el sector servicios. Todo hace pensar que en el cuatro trimestre nos situaremos muy cerca de la fatídica cifra de los 4,5 millones de desempleados, y para el 2010 las cosas no van a ir mejor.

La propia vicepresidenta económica, Elena Salgado, prevé que en 2010 se generen 303.000 nuevos parados de media. Cifra realmente optimista, ya que la OCDE estima que España superará los 4,7 millones de desempleados, lo que supondría rebasar el 20% de tasa de desempleo, frente al 9% que se estima para Europa. Es decir, que según este organismo nos vamos a situar en la frontera de los 5 millones.

¿Y qué sucederá en el 2011? El Gobierno estima que se va a crear algo de empleo, con una economía que crecerá sólo el 1,8%. Los expertos niegan esta hipótesis por entender que la economía española destruye empleo con crecimientos inferiores al 2%. Es decir, que no está claro cuando los españoles podremos salir de este sueño tormentoso.

Lo que está meridianamente claro es que el presidente Zapatero no va a cumplir su promesa electoral de encaminarnos al pleno empleo, que hoy por hoy más que una promesa electoral parece una tomadura de pelo.

Pero más allá de las cifras cuantitativas nos deberíamos fijar en las cifras cualitativas. Un análisis pormenorizado de la EPA del tercer trimestre pone de manifiesto que la destrucción de empleo no va a ser tan intensa como hasta ahora (1,5 millones de parados en 12 meses). La razón es clara. Hemos entrado en la segunda fase de la crisis. En la primera el ajuste de plantillas se produjo no renovando los contratos temporales. Sin embargo, los últimos datos indican que ahora se ha empezado a destruir empleo fijo, lo que socialmente es mucho más grave. Dicho de otra manera, el paro empieza a golpear a las clases medias. Los despidos a través de los Expedientes de Regulación de Empleo, como explica Fernando de Salas presidente de Uniconsult se han multiplicado por cinco y superarán este año las cien mil personas. El número de hogares con todos sus activos en paro son ya 1,1 millones.

Mar Díaz-Varela
La Vanguardia

Lo siento, pero...

Lo siento, pero...

Que le hayan otorgado el Premio Nobel de la Paz a Barak Obama es tan sorprendente como lo sería dar el cum laude a quienes explicara de la forma más convincente lo bien que va a hacer el examen de fin de carrera sin que tuvieran la necesidad de presentar la tesis y demostrar sus conocimientos. Eso es lo que ha ocurrido con el Nobel y con Obama: le han premiado porque parece que va a hacer cosas importantes, cosas merecedoras de ese Nobel que hoy le han concedido. Lo cual no deja de ser bastante deprimente.

Entre los galardonados con el premio  en el pasado podemos encontrar a personalidades como Willy Brandt, la Beata Teresa de Calcuta o Nelson Mandela, sin contar a los Presidentes norteamericanos  Woodrow Wilson o Theoodore Roosvelt. He de decir que me ha resultado sorprendente la noticia. Tan sorprendente que al principio creí que era una alerta broma. Porque  lo normal es que el Premio sea otorgado a alguien que ha hecho algo más que promesas; que sea el Nobel, y no un premio para noveles. Sin embargo, tal parece ser la necesidad de sueños que nos hagan sobrevolar la triste realidad, que se ha premiado a   Obama por lo que promete hacer en el futuro. En vez de premiar los logros han premiado la capacidad para generar esperanza. Pero, siendo muy necesaria la esperanza en el mundo actual , ¿es el Nobel un premio para estimular a la acción o un galardón otorgable a quien ya ha demostrado algo en la vida?

Me niego a creer que no haya hombres y mujeres en el mundo que se han ganado a pulso este reconocimiento. Claro que ninguna de esas personas  es tan mediática, tan estrella como Obama, su mujer y sus niñas.  Ninguna de ellas multiplicaría el tráfico en google nada más ser elegida; ninguna de ellas abriría los informativos de todas las cadenas del mundo si hubieran sido agraciadas con el galardón. Business es business ... Premiar a Obama es aferrarse a un sueño, a una fantasía, a una incógnita a un suponer; pero, no nos engañemos:  también es una manera de hacer negocios.

Aunque quizá lo que ha ocurrido sea, también,  un síntoma de decadencia de nuestra sociedad. Cuando la prensa llega tan cargada de basura, de estafas, de tramas  cruzadas (el Gürtel llegando a Moncloa, el Consejo General de la Abogacía pidiendo la anulación de las escuchas), de jueces que actúan a destiempo (qué me dicen de la Audiencia Nacional tratando de imputar AHORA a Otegui por el Mitin de Anoeta de 14 de noviembre del año 2004)... puede que alguien haya llegado a pensar que soñar es lo único que nos queda. Pero yo sigo pensando que mejor hubiera sido  que esos señores tan serios y tan pomposos hubieran reconocido méritos reales en vez de apuntarse a lo políticamente correcto y premiar a un hombre poderoso cuya candidatura al Nobel fue presentada diez días (el plazo se terminaba el 1 de febrero y Obama fue elegido  el 20 de enero) después de ser elegido Presidente de los Estados Unidos de América. Unos visionarios, oigan. Y unos pelotas.

Lo siento, pero este Nobel me parece una estafa al esfuerzo humano y al sentido común.
 
Rosa Díez

Alumbrar lo valioso

Alumbrar lo valioso

La cuestión es simple, de una simpleza que puede ser alentadora o desoladora: sin periodismo serio no hay democracia; sin periodismo cultural serio no hay cultura democrática.

Entiendo por cultura democrática la que favorece la manifestación de las mejores formas de talento creativo y el acceso a ellas del mayor número de personas capaces de disfrutarlas y juzgarlas con un criterio soberano, no manipulado por sutiles o explícitas coacciones de la ideología, del comercio o la moda. Igual que el ciudadano necesita, para ejercer su condición, un periodismo que le cuente escrupulosamente las cosas como son, no como los mangantes de la política o los amos del dinero quieren que sean, el aficionado a la literatura y a las artes necesita educar su criterio con informaciones rigurosas y juicios críticos no corrompidos por el colegueo o el capricho. Los intereses y las aficiones que cada cual posee han de ser alimentados; pero un buen periodismo también despertará en el lector curiosidades nuevas, abrirá campos insospechados, más gozosos todavía porque tendrán el resplandor excitante de lo nuevo. Fortalecer prejuicios, navegar con la corriente, dar más al que ya lo tiene todo, disfrazar el conformismo de disidencia, la corruptela de integridad, son vicios comunes en culturas poco ventiladas: contra ellos, no hay más antídoto que un ejercicio permanente del juicio personal alumbrado por un periodismo que ofrezca conocimiento y trasmita observación serena y crítica, curiosidad y entusiasmo.

En los periódicos hay cada vez más miedo a lo minoritario, a lo difícil, a lo que no es última moda. Pero yo veo exposiciones llenas de un público fervoroso y salas de conciertos en los que no queda un asiento libre, y personas de cualquier edad que leen en el metro obras excelentes de literatura: minorías inmensas que piden y agradecen y no siempre reciben un periodismo volcado a la revelación de lo mejor, al gran debate informado y libre sin el cual no hay cultura democrática.

Antonio Muñoz Molina

El País

En el país de los tuertos el ciego es el rey

En el país de los tuertos el ciego es el rey

Sólo si te llamas Maravillas y eres del Gobierno y/o del PSOE puedes encontrar otro adjetivo ante las últimas cifras de paro. Setiembre nos ha traído 80.367 nuevos parados y 66.000 cotizantes menos a la Seguridad Social. Y además hemos conocido el dato de que las prestaciones por desempleo se han incrementado en un 45,5%.

Pero como este Gobierno de progres de salón ha decidido pervertir no sólo el lenguaje sino también la política, han vuelto a insistir en la excelencia de unos Presupuestos cuya principal partida en incremento (y la segunda en valores absolutos, tras las pensiones) son los gastos en desempleo. Zapatero y toda su corte de voceros y ministros están empecinados en convencernos de que hemos de convertir la desgracia en virtud y siguen extendiendo el cloroformo a ver si consiguen que no nos demos cuenta de que el incremento de la partida destinada a desempleo (unida al galopante crecimiento del número de parados, no al aumento de las prestaciones individuales) es la mejor demostración del fracaso de la política de empleo del Gobierno y de la profunda depresión de la economía española.

Pero, como decía, la perversión del lenguaje en nuestro país adquiere dimensiones verdaderamente dramáticas. Sólo en una sociedad como la nuestra, sin cuajo para revelarse colectivamente, puede existir un Gobierno empeñado en defender, por ejemplo, que la menor presión fiscal es consecuencia de que pagamos menos impuestos que en la época del PP; salvo que quiera hacernos comulgar con ruedas de molino o piense que somos idiotas y no nos vamos a percatar de que presumen de “beneficiarnos” al conjunto de los españoles con menos presión fiscal a base de más paro y mayor reducción del PIB, o sea, mayor empobrecimiento de España. Al paso que vamos y tal y como está el país ( y la conciencia crítica) estos van a terminar presumiendo de que cada vez hay menos empresas que pagan el impuesto de sociedades; y como sus voceros son como son van a ir explicando por las calles y pueblos de España este nuevo éxito del Gobierno socialista sin percatarse de que las empresas dejan de pagar porque no tienen beneficios sobre los que cotizar.

Como dice un amigo mío, el gobierno nos lleva al déficit con anestesia, porque el incremento de recaudación presupuestado (26,1% IVA y 7,2% IRPF) es, sencillamente, increíble. Lo mismo que para andar bien hay que mover los dos pies, para volver a la estabilidad presupuestaria se requiere de medidas conjuntas en fiscalidad y gasto. De nada sirve recaudar más (más allá del cuento de la lechera que se han construido sobre los nuevos ingresos) si, a la vez, no modulas y moderas el gasto. Les daré un ejemplo de donde podríamos ahorrar: los once mil millones de euros que piensan recaudar con este incremento impositivo son, exactamente, los que cuesta el nuevo sistema de financiación autonómico que han pactado con Cataluña y extendido al resto para disimular el escándalo de la bilateralidad.

El país se nos está yendo por la fregadera sin que a nadie parezca importarle. Al que tiene el tapón porque mientras la fregadera sea suya le importa un pimiento que esté vacía; y al que espera que le toque el turno de coger el tapón en sus manos porque hace mucho tiempo que dejó de ser otra cosa que un vulgar  remake del partido que decidió desvertebrar España.

Así que esto es lo que hay: un Gobierno que ha decidido hacernos creer que lo normal es cojear y una oposición feliz porque ha encontrado unas muletas a su medida.  Lo que hace que  en casa Zapatero sigan felices: Ya se sabe: en el país de los tuertos el ciego es el rey.
Rosa Díez

Madrid puede ser olímpico, o no, o sí

Madrid puede ser olímpico, o no, o sí

Ayer partió el grueso de la Delegación Madrileña que asistirá en Copenhague a las votaciones del Comité Olímpico Internacional, que el próximo día 2 de Octubre culminarán con la designación de la Ciudad que organizará los Juegos Olímpicos del año 2016.

Mucho se ha hablado de las oportunidades con las que cuenta cada ciudad candidata.  Mucho se han sopesado las debilidades de cada una.  Los buenos transportes de Tokio y su escaso apoyo popular.  La primera Olimpiada en América Latina y la escasa seguridad en Río de Janeiro.  La seguridad de Chicago, junto a la insolvencia de un proyecto en manos exclusivas de la iniciativa privada.  Madrid tiene todas las ventajas y muy pocos inconvenientes.  Tal vez, tan sólo, que es capital europea como el Londres de 2012 y existe una costumbre no escrita de rotación de continentes.

Con criterios objetivos Madrid sería imbatible.  Tiene buena parte de las infraestructuras realizadas o en marcha, una buena red de transportes, suficientes alojamientos hoteleros, una seguridad elevada y un alto apoyo popular.

Pero la ciudad olímpica no se elige por votación popular.  Algo más de 100 miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), tienen la responsabilidad de tomar esta decisión.  Leerán los informes de cada ciudad y los tomarán en cuenta, pero los factores subjetivos pesarán mucho en su decisión.  Su país de origen, afinidades personales, culturales o deportivas.  El tratamiento de su deporte en cada ciudad candidata.  Pesará mucho el conocimiento personal, la afinidad que cada candidatura haya sabido sembrar entre los miembros del COI, la seguridad en el proyecto que hayan transmitido en los muchos contactos que a lo largo de estos años se han producido.

Además, estos factores objetivos y subjetivos se ponen en juego en votaciones sucesivas, que van eliminando una ciudad tras otra.  Dependerá, por tanto, de qué ciudad caiga primero y qué ciudades se encuentren en las siguientes votaciones.

Los apoyos institucionales de Lula, Obama, Zapatero o el Rey, tienen su importancia, pero como bien decía alguien, obtener la candidatura olímpica es una lotería.  Las bolas ya están en el bombo y pronto sabremos el resultado.

Otra cosa son las consecuencias del éxito o el fracaso.  Los movimientos que pueden producir en la política regional  y nacional.  Pero eso será el mismo día 3.  Por lo pronto, a los 60 miembros de la candidatura Madrid 2016 acreditados por el COI, buen viaje, buen trabajo y mucha suerte.

Javier López

Más paro, más impuestos y menos inversión

Más paro, más impuestos y menos inversión

Salgado calcula una caída del empleo del 1,7% y es partidaria de acercar la imposición indirecta a los "parámetros europeos".

Los Presupuestos estatales de 2010 entraron ayer en el Congreso sin una mayoría parlamentaria clara que los respalde, escoltados con un discurso gubernamental que, más allá de las frases decorativas, asume que las listas del paro engordarán el año que viene en, al menos, 300.000 personas, lo que disparará las prestaciones por desempleo más allá de los 30.000 millones de euros. De hecho, esta es la partida que más crece del llamado gasto social, casi un 60%.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, ofreció también otra novedad. La subida de impuestos adosada al proyecto de ley de Presupuestos no será tan limitada en el tiempo como, en un principio, dio a entender el presidente del Gobierno. Economía actuará "según las circunstancias lo aconsejen", dijo Salgado imitando a la canciller Ángela Merkel, pero bajo un criterio que anticipa lo que todavía está por llegar: "Hay que acercarse en la imposición indirecta a los parámetros europeos". A partir de julio del año que viene, el IVA reducido pasará del 7 al 8% y el tipo general del 16 al 18%. La media a 27 está en el 19%, aunque hay países como Suecia o Finlandia donde oscila entre el 22 y el 25%.

Salgado tampoco descartó para el año que viene una nueva subida de los impuestos especiales, a pesar del aumento de junio. "Este tipo de subidas nunca se anuncian por anticipado", advirtió.

En todo caso, la foto definitiva de esta reforma fiscal no se conocerá hasta que los Presupuestos terminen su excursión por el Parlamento a finales de diciembre y se vean las enmiendas que el Gobierno ha aceptado a los grupos de la oposición. Salgado admitió que la última palabra la tiene el Congreso y que subir impuestos es muy "impopular", pero puso como ejemplo de civismo la decisión tomada por los suizos mediante referéndum de subírselos para costear las pensiones.

De cualquier modo, Economía ha decidido instalar las cuentas del año que viene en un escaparate donde se exponen los primeros indicios de una cierta recuperación, la eficiencia y la austeridad en el gasto público, además de la apuesta por el cambio en el modelo productivo. Los cálculos que ayer barajó Salgado apuntan a que la economía española podría encontrarse de nuevo en crecimiento la próxima primavera, con posibilidades, incluso, de crear empleo. Esta crisis, argumentó, ha destruido muchos axiomas. "¿Por qué no habría de pasar lo mismo con el de quienes defienden que no es posible crear empleo neto sin llegar a crecimientos del 2%?", se preguntó. Y puestos a derribar principios, consta la apuesta del Gobierno por el desarrollo de un nuevo modelo productivo que descansa, por ejemplo, en una dotación para I+D+i de casi 8.000 millones de euros, con una caída superior al 3% frente a 2009, un recorte que será compensado, en parte, con la financiación estatal, vía ICO, de la llamada ley de Economía Sostenible, todavía camino del Congreso.

Además de esta partida, el Gobierno defiende que hay otras dos, la inversión en infraestructuras y la educación, para fomentar este cambio de modelo. Sin embargo, el primer capítulo, dotado con algo más de 14.000 millones, refleja una inversión a la baja del 4%, y el segundo, con algo más de 3.000, sólo sube el 3%, pese a ser una de las apuestas a las que José Luis Rodríguez Zapatero suele dar mayor realce, consciente de dos circunstancias: que su gestión depende de las comunidades autónomas y que su eficacia está condicionada por un pacto de Estado con el PP que todavía está verde.

Estos y otros recortes fueron enmarcados ayer por Salgado dentro del esfuerzo de austeridad en el gasto que el Gobierno ha aplicado a las partidas que no considera prioritarias. El gasto no financiero para 2010 queda fijado en 185.249 millones, casi un 4% menos que este año, mientras que el presupuesto de ingresos suma 121.627 millones, gracias, según el optimismo gubernamental, al comportamiento menos negativo de la economía y a la nueva reforma fiscal.

Zapatero se reunió ayer con el portavoz de Esquerra Republicana, Joan Ridao, en La Moncloa. El dirigente republicano le pidió que "humanice el frankenstein fiscal" y cumpla con la "carpeta catalana". Ridao tomó prestado el argumento exhibido por el ex ministro Jordi Sevilla en su bloc personal, donde mantiene que el ánimo de querer contentar a todos en la reforma fiscal ha convertido a ésta en una especie de monstruo. El portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso, admitió que afronta una negociación "muy compleja" en la que las líneas rojas vienen marcadas sólo por el respeto al gasto social: uno de cada dos euros.

 


Las grandes cifras

1. Ingresos. Se prevén 121.627 millones de euros, un 21,2% por encima de la previsión de liquidación de 2009.

2. Gastos. Se situarán en 185.249 millones de euros, un 3,9% menos que este año. Los ministerios verán reducidos sus recursos en un 5,4% en las partidas no prioritarias.

3. Desempleo. Se prevé un aumento del 1,7% para el año que viene y se han previsto prestaciones por 30.975 millones de euros.

4. Protección social. A este capítulo se destinará el 51,6% del gasto total, lo que se traduce en 180.848 millones de euros, 6.636 más que en 2009.

5. Infraestructuras. La inversión del conjunto del sector público estatal ascenderá a 24.006 millones de euros.

 

Federico Castaño

Cinco Días

Reforma laboral: ¿es ésta la solución?

Reforma laboral: ¿es ésta la solución?

Patronal y sindicatos han aparcado el debate sobre la urgencia de realizar cambios estructurales en el mercado laboral. Escuelas de negocio, economistas y abogados plantean sus propuestas.

El desempleo es la cara más amarga de la crisis de la economía española. En apenas dos años, el número de ocupados se ha reducido en 1,5 millones de personas y hay 2,5 millones más de parados, según los datos de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett). El crecimiento de la cifra de desempleados ha superado el 80%, la destrucción de empleo se acerca a una tasa del 8% y el paro afecta ya a 3.629.080 personas, según los datos de agosto de los Servicios Públicos de Empleo (SPE.

El deterioro del mercado de trabajo ha sido fulminante. Hace sólo tres años, la principal lacra del empleo nacional era la elevada temporalidad, cuya tasa se situaba en un 30%. El Gobierno lideró entonces la quinta reforma del Estatuto de los Trabajadores que, si bien tuvo unos efectos limitados –porque las bonificaciones empresariales para la conversión de contratos eventuales en indefinidos sólo se circunscribieron a los seis meses que sucedieron a la reforma–, impulsó la contratación indefinida, perfeccionó la utilización de la contratación temporal y mejoró la protección por desempleo de algunos colectivos. El paro rozaba sus mínimos históricos. En julio de 2007, sólo el 7,9% de la población activa no disponía de trabajo. El objetivo era el pleno empleo y, aparentemente, estaba al alcance de la mano. Pero no fue más que un espejismo. O, como consideran algunos analistas, las consecuencias de un mercado de trabajo rígido, que no fomenta la competitividad empresarial y que deja poco margen para reaccionar ante una crisis económica generalizada, como la que atravesamos en la actualidad.

Sin acuerdo
Durante los meses que precedieron a las vacaciones de verano, y ante el grave recrudecimiento del desempleo, el diálogo social mantenido entre Ejecutivo, patronal y sindicatos se centró en el debate sobre la urgencia de reformar estructuralmente el mercado laboral. Las conversaciones se rompieron sin acuerdo y, en el inicio del curso político, las partes parece que no tienen como objetivo prioritario acercar posturas en torno a una reforma laboral. Fuentes de CCOO aseguran a Expansión & Empleo que se trata de un debate "trasnochado". Y para la CEOE, "no es momento de echar leña al fuego, porque las conversaciones se centran ahora en la renovación de los convenios colectivos".

Sin embargo, el debate sobre el desarrollo de una sexta reforma laboral sí tiene en la actualidad un claro remanente en la esfera empresarial. Para Íñigo Sagardoy, socio director de Sagardoy Abogados, "el diálogo social es el camino adecuado para realizar este tipo de cambios legislativos, pero lo que hoy demanda el mercado laboral difícilmente se puede instrumentalizar entre empresarios y sindicatos". En su opinión, es el Gobierno el que "debe liderar este proceso, dejando el diálogo social para otros cometidos de menor calado, como los incrementos salariales, la negociación colectiva, etcétera".

Daniel Fernández Kranz, economista de IE Business School, cree que es imprescindible acabar con la dualidad que actualmente existe en España entre trabajadores indefinidos y temporales, "un abismo que genera desigualdad e inestabilidad, que afecta directamente a la productividad empresarial y que perjudica los derechos laborales de los trabajadores que gozan de menos seguridad laboral". Su solución también pasa por efectuar "una reforma del mercado de trabajo profunda, que introduzca un tipo de contrato único en el que la cuantía de la indemnización del empleado sea progresiva, es decir, aumente según su antigüedad en la empresa". Coincide en su planteamiento con el Círculo de Empresarios, que propone en su informe Nuevas soluciones para crear empleoestablecer un contrato de trabajo, con unos costes de extinción de la relación laboral mayores que los de los actuales contratos temporales pero inferiores a los de los indefinidos, y determinados por la antigüedad del trabajador.

Por su parte, el profesor del IESE José Ramón Pin considera que "el contrato de Fomento del Empleo que ha propuesto la CEOE sería una medida temporal que facilitaría la contratación". Este tipo de contrato, introducido en la reforma laboral de 1984 y suprimido diez años después, establecía la renovación de la relación laboral cada seis meses, durante un máximo de seis años.
Como recuerda Sandalio Gómez, profesor de la misma escuela de negocios, en el estudio Las reformas laborales en España y su impacto real en el mercado de trabajo en el periodo 1985-2008 "el contrato de Fomento del Empleo se convirtió en la contratación estrella de los empresarios" y no tardó en potenciar la tasa de temporalidad, que tanto ha mermado la salud del mercado de trabajo nacional.

Soluciones sindicales
Para los sindicatos, las soluciones que se proponen desde el colectivo empresarial suponen una evidente reducción de los derechos de los trabajadores. Según subrayó esta semana el secretario general de UGT, Cándido Méndez, "el origen de esta crisis no se encuentra en el ámbito laboral, sino en el poder financiero", por lo que rechazó que "la crisis económica sea soportada por los trabajadores en términos de empleo y salario". En su opinión, "lo que España necesita es una reforma empresarial" y no tanto una de ámbito laboral.

Para el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, las medidas más urgentes son aumentar la protección de los parados "para evitar que caigan en riesgo de exclusión social", reactivar la economía y reformar el sistema financiero, de modo que se garantice el flujo de crédito a las familias y empresas. El documento Propuestas sindicales por el Empleo y la Protección Socialelaborado por ambos sindicatos defiende que las actuaciones más acuciantes pasan, entre otras, por fomentar la actividad emprendedora e impulsar políticas activas de empleo, que mejoren la intermediación con los SPE, incidan en la formación profesional, atiendan a los colectivos con más dificultades de inserción y planteen la reordenación del tiempo de trabajo.
En cualquier caso, el incremento del paro exige que se tomen decisiones urgentes. Aunque difieren en sus soluciones para crear trabajo, el desempleo no deja de ser una piedra en el zapato de empresas, sindicatos y Gobierno.

Beatriz Elías y Tamara Vázquez. Madrid

Expansión y Empleo