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Unión Sindical Obrera - Mutua MMT Seguros

Arranque de caballo, frenada de burro

Arranque de caballo, frenada de burro

Que nadie me entienda mal, pues el título que lleva este artículo es sólo un dicho popular. Pero es lo primero que he pensado al ver a José Luis Rodríguez Zapatero anunciando que el Gobierno estudiará con los sindicatos la modificación de la entrada en vigor de la ayuda de 420 euros para que «abarque a las personas que lo necesiten». Luciendo un rostro relajado y moreno, el presidente concedió: «Si hay que hacer alguna modificación, la haremos».

¡¡Toma castaña!! Para que luego digan que este hombre no es capaz de hacer autocrítica: anuncia una medida estrella, reúne de forma extraordinaria el Consejo de Ministros en pleno mes de agosto.... y unos días más tarde, cuando aún no ha empezado a aplicarse y ni siquiera han llegado a las terminales del Ministerio de Trabajo los formularios para solicitarla, Zapatero anuncia que donde dijo digo está dispuesto a decir Diego. Vamos, toda una demostración de seriedad y de rigor.

Según dijo el presidente en Lanzarote, «siempre surge la duda sobre dónde se pone el inicio de la prestación», pues se «plantea el problema de por qué antes y por qué después», a lo que añadió que el Gobierno pensó que «una posición razonable era el momento de la aprobación».

Alguien debiera de explicarle a Rodríguez Zapatero algo tan básico como que si se trata de que la ayuda «abarque al número de personas que la puedan necesitar», la fecha de la aprobación de la medida es plenamente irrelevante. Lo relevante en este caso es la necesidad de la ayuda, y ésta está en relación con el tiempo que lleve el ciudadano en paro y sin percibir ningún tipo de prestación. Vamos, el mismo método que utilizan los servicios de emergencia: atienden antes a quien está en peores condiciones y no al último que sufrió el percance. Todo el mundo sabe que si alguien está sin oxígeno hay que poner la mascarilla al que lleva más tiempo sin reserva y no al último que la agotó.

Eso es lo que hay que hacer si no se pudiera -que sería lo justo- reconocer el derecho de forma universal y aplicárselo a todos los ciudadanos que se hayan quedado sin ningún tipo de prestación.

Cuando el Gobierno dice que los recursos son limitados hay que recordarle que gobernar significa decidir; y que para contentar al tripartito nacional-socialista catalán Zapatero ha decidido destinar a la financiación autonómica -sin ningún tipo de condicionamiento respecto del destino final de los recursos- muchos miles de millones que, en la situación de emergencia actual, debieran de ir a fomentar medidas de empleo y garantizar la plena cobertura de los desempleados. Y no para mantener y/o abrir embajadas en el exterior, primar a los amigos del poderoso local, subvencionar fusiones entre entidades financieras que no tienen ningún tipo de viabilidad económica ni social…etcétera.

Dijo Zapatero que la ayuda es una medida «de calado», inédita en España. Tan inédita como ineficaz para combatir la desigualdad y el desempleo. Tan inédita como coherente con todas sus otras ocurrencias: los famosos 400 euros de deducción (que sólo favorecieron a quienes tenían rentas medias); el no menos famoso cheque bebé (que termina cobrando la señora de la limpieza de Botín y su hija); las ayudas generalizadas a las fusiones de las cajas de ahorro, dejando el veto a los gobiernos autonómicos (lo que lleva a primar a los malos gestores y a reforzar los poderes locales, más allá de la viabilidad económica y social de los acuerdos)... Y suma y sigue.

Por otra parte, se le ve el plumero al presidente cuando insiste en la necesidad de hallar una «convergencia social sobre la fecha»; ahí es cuando se demuestra que le importa una higa dejar a gente desamparada siempre que eso no tenga repercusión social. O sea, siempre que los desamparados no estén organizados y no le monten un número en público.

Es la ocurrencia como forma de supervivencia. Y la verdad que, a la vista de lo visto, no parece irles tan mal. Digo a ellos, a los políticos del Gobierno; pero también a los que esperan en el banquillo que les toque el turno de saltar al campo. Los unos y los otros parecen conformarse con tirarse pullas cada vez más subidas de tono. Todo el rato están hablando de lo suyo. El «tú más» vuelve a ser la fórmula de la comunicación política mientras en España hay ya más de cuatro millones de personas que viven con la angustia del paro.

Por eso ya no les cree nadie. No es difícil llegar a la conclusión de que los unos y otros buscan la fidelidad de los más radicales de los suyos; y lo que le pase al país se la trae al pairo. Los del PSOE y los del PP trabajan para mantener la fidelidad de los que consideran suyos. Y a los demás, o sea, a la inmensa pero silenciosa mayoría, que le den ...

Qué mala suerte hemos tenido: en el peor de los momentos nos ha coincidido esta forma de gobernar con esta forma de hacer oposición. Para que nos vengan a anunciar conjunciones planetarias extraordinarias.... Como si no tuviéramos bastante con lo que tenemos.

Rosa Díez

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