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Hay que unir flexibilidad y seguridad laboral

Hay que unir flexibilidad y seguridad laboral

El líder de la patronal europea cree urgente reformar el mercado laboral para facilitar la adaptación a unos cambios que "hoy son mucho más rápidos que hace una década"

Desde el pasado verano, Thumann está al frente de BusinessEurope, patronal europea que agrupa a 40 federaciones y cerca de 20 millones de empresas en todo el continente. Acaba de encontrarse en Madrid con el presidente de turno de la Unión Europea, José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Qué impresión se ha llevado de la reunión?

Hemos tenido un encuentro de una hora y media que puedo calificar de muy fructífero. El presidente ha tocado los temas prioritarios del semestre y yo le he trasladado lo que consideramos importante en el ámbito laboral, que, fundamentalmente, tiene que ver con el concepto de flexiguridad.

El mercado laboral europeo ha resistido mejor a la crisis que el de Estados Unidos. ¿A qué se ha debido?

La recesión ha golpeado más duramente a Europa, pero EE UU tiene un mercado laboral más flexible, por lo que ha reaccionado más intensamente. En ese país son muy rápidos a la hora de realizar ajustes, de adoptar reformas. Es una cuestión cultural. En Europa, algunos países han sido capaces de limitar el impacto. De hecho, el pasado verano creíamos que la crisis nos llevaría a perder 10 millones de empleos, y ahora creemos que la pérdida no pasará de 8 millones. Son buenas noticias, pero sigue siendo una destrucción de empleo muy elevada.

España es la excepción más negativa. ¿Era urgente una reforma laboral?

Aun sin conocer a fondo el mercado español, sí le expliqué a Zapatero la necesidad de realizar reformas encaminadas a elevar la flexiguridad. En ese sentido, tengo una gran confianza en el carácter reformista de su presidente, que ya adoptó la semana pasada pasos iniciales sobre las pensiones, además de un plan de ajuste del gasto de 50.000 millones de euros y la recién anunciada reforma laboral.

Hay voces que dicen que España es un peligro para la zona euro, como también puede serlo Grecia...

No me verá realizar comparaciones con otros países. Lo necesario es garantizar la integridad de la zona euro, apoyarnos mutuamente sin señalar con el dedo a ningún país. Lo único que puedo decir respecto a España es que su déficit público ha aumentado con mucha rapidez; eso no significa que el nivel acumulado de deuda sea muy elevado, pero sí es preocupante la velocidad con la que está creciendo. De nuevo, el plan de austeridad anunciado es un muy buen paso en la buena dirección.

¿Disminuir del coste del despido ayudaría a reducir el paro?

No digo que no pueda ser un factor importante, pero me parece mucho más crucial elevar la flexibilidad laboral al tiempo que se fomenta la seguridad. Es necesario que las empresas mantengan empleo, pero con la capacidad de que los trabajadores asuman unos cambios que hoy son mucho más rápidos que hace sólo una década. Necesitamos un mercado laboral flexible que facilite la adaptación, como sucede en Estados Unidos, pero garantizando a la vez la seguridad.

¿Cómo se consigue ese objetivo?

Ya en 2007 logramos un excelente acuerdo entre BusinessEurope y los sindicatos europeos respecto a la flexiguridad. Ahora corresponde a los Estados miembros ajustar el acuerdo a sus necesidades nacionales. Creo que corresponde al presidente Zapatero liderar esa traslación desde la presidencia europea.

¿Qué otras reformas están pendientes, a su juicio?

Es necesario reestructurar los mercados financieros para revitalizarlos. Son tan importantes como la sangre para el cuerpo humano, en especial para las pymes. Necesitamos más regulación, pero sin caer en excesos: los bancos europeos (quizá con la excepción de los británicos) han caído en mucha menor medida que los americanos en la economía de casino de los últimos años, centrada en los derivados de las hipotecas subprime. En todo caso, la reestructuración del sistema financiero requiere el esfuerzo coordinado de la Unión Europea y Estados Unidos.

Por otra parte, el Tratado de Lisboa impone la obligación de revitalizar el mercado interno. Otra de las responsabilidades de Zapatero es liderar una nueva estrategia de política industrial, además de hacer lo posible para reducir los costes burocráticos que sufren, sobre todo, las pymes. El presidente del Gobierno está de acuerdo con esa necesidad, y creo que propiciará un diálogo más intenso entre los políticos y los empresarios. Sólo de esa forma conseguiremos aumentar el crecimiento de forma suficiente para crear empleos.

"El 50% de la economía es estado de ánimo"

Thumann centra su discurso reformista en la flexiguridad, un neologismo procedente de Dinamarca que refiere la aparente antinomia de mayor movilidad laboral con seguridad reforzada. Según explica, no está a favor del fire and hire (despedir y contratar sin ninguna traba), sino de "lograr que los despidos dejen de ser la primera solución. Deben explorarse alternativas como la reducción de jornada, las vacaciones sin sueldo o la movilidad funcional y geográfica. En el extremo, se puede arbitrar que un número de empleados pueda trabajar por un periodo limitado para otra empresa, como una ETT". A su juicio, la clave es que los trabajadores "no teman perder su trabajo y quedarse sin ninguna protección".

El presidente de la patronal europea se muestra favorable a la propuesta española de elevar la coordinación europea de las políticas económicas e, incluso, de empleo. "Creo que nos movemos en la buena dirección, que estamos dando pequeños pasos hacia una mayor coordinación. Si se echa la vista atrás 10 años, y no digamos 20, se concluye que hemos logrado mucho. Tengo confianza en los avances del semestre español, un periodo extremadamente importante porque se sitúa en el cambio de tendencia después de la recesión europea. Si trabajamos bien, recuperaremos la confianza. Creo que el 50% de la economía es estado de ánimo". Por lo demás, Thumann se muestra favorable a la propuestas del Gobierno español de ampliar la edad de jubilación en dos años: "Las cuentas van a dejar de cuadrar. Si vivimos más y tenemos salud, ¿qué tiene de malo trabajar algún año más?".

Cinco Días

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