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La conciliación cuestión de Estado

La conciliación cuestión de Estado

La conciliación laboral y familiar ha dejado de ser un asunto que afecta directamente a la mujer para convertirse en una cuestión de Estado.

Si los poderes públicos y la sociedad civil no se ponen a trabajar "desde ya" para eliminar las trabas que impiden a una mujer (y a su pareja) compatibilizar el papel de madre y trabajadora, sin que una faceta corte las alas de la otra, el actual sistema en el que se sustenta el estado de bienestar se resquebrajará. Con la tasa registrada en la última década, no se garantiza ni de lejos el reemplazo poblacional, o lo que es lo mismo, la población activa de los próximos años no podrá sostener económicamente ni a sus mayores (que será el grupo más numeroso) ni a sus descendientes. El retraso de la edad de jubilación, que es la fórmula que desde algunos sectores barajan para garantizar a corto plazo la sostenibilidad del sistema, será claramente insuficiente.

Estas son algunas de las conclusiones que se extraen de la investigación Fecundidad y trayectoria laboral de las mujeres en España, realizado por equipos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la Universidad Complutense de Madrid yde la Universidad de Sapienza de Roma. El trabajo se basa en una encuesta a 9.737 mujeres de entre 17 y 75 años realizada en el 2006 y en cuyos resultados se ha trabajado durante más de dos años.

El informe, presentado ayer por la demógrafa del CSIC Margarita Delgado revela que el 76,4% de las mujeres con edades inferiores a los 35 años considera la maternidad como un obstáculo para su vida profesional, porcentaje que se sitúa en casi el 70% entre las que tienen entre 35 y 49 años. ¿Por qué? Porque en el momento de tener un hijo se han visto obligadas a dejar de lado sus aspiraciones profesionales, pese a contar con la preparación adecuada, ya que han tenido que reducir el tiempo de trabajo, limitarlo o interrumpirlo.

"Los problemas que tienen las mujeres para desempeñar su trabajo y ser madres tienen que ver más con las dificultades para conciliar (largos horarios, bajos salarios, alto coste de los cuidados de los menores, escasez de plazas de guarderías y poca implicación de la pareja) que por cuestiones de discriminación en el trabajo a consecuencias de la maternidad", señala Delgado, quien indica que en esas franjas de edades entre el 8 y el 10% de las mujeres aseguran que han sido víctimas de discriminación. Estos problemas han hecho que la mujer española dude a la hora de tener un segundo vástago (el número de hijos por mujer en edad fértil se situó en el 2008 en 1,45). Hay que dejar claro, según la investigadora del CSIC, que la mujer española no rechaza "en absoluto" la maternidad, algo que comparte con las generaciones anteriores, lo que sí se replantea es el número de hijos que quiere tener.

Y es que el panorama femenino es completamente distinto al vivido por las mayores de 50 años: el acceso al trabajo se ha universalizado (apenas un 11% de las mujeres de hoy no ha trabajado nunca) y la educación tiene en estos momentos nombre de mujer. Si las féminas nacidas a partir de 1936 apenas sí alcanzaban a tener estudios básicos (63%) y casi el 30% no tenía ni siquiera estudios, casi un 25% de las mujeres nacidas entre 1966 y 1970 ya tenía estudios superiores y el 30% estudios medios. En las nacidas entre 1976 y 1980, el porcentaje con estudios superiores ya supera a las que tienen estudios medios y elementales.

Precisamente ayer, el Informe Económico del presidente del Gobierno señalaba que el 67% de los dos millones de personas con estudios superiores que tendrán edad de trabajar en la próxima década serán mujeres, por lo que reclama un cambio en el patrón laboral para mejorar la participación femenina en el mismo.

Noes tanto una cuestión de justicia social, sino económica: el aumento de la participación laboral de las mujeres también permitiría aliviar los efectos del proceso de envejecimiento, "cuyos síntomas comenzarán a notarse en la próxima década", señala el citado informe.

Pero el presidente no hace mención al problema de la natalidad, que es lo que equilibraría el proceso de envejecimiento de la población. El hecho de un mayor acceso a la educación y, por tanto, al mundo laboral - "circunstancias evidentemente muy positivas no sólo para la mujer sino para la sociedad en general", indica Delgado-suponen un retraso en la edad de la maternidad, que ya se acerca a los 31 años en el caso del primer hijo y que se aproxima a los 36 en el del segundo, si es que lo hay.

Ante este panorama, tres soluciones son las que aporta la investigadora del CSIC. Por un lado, una mayor implicación de los poderes políticos, que conlleve una aportación "más generosa" en las políticas de familia. Por otro, un cambio de mentalidad en el mundo laboral, tanto por parte de los empresarios (que pagan menos a las mujeres o que ante la duda, contrata a un varón) y entre los trabajadores (los hombres siguen mirando mal a aquellos que, por ejemplo, comparten con su pareja el permiso de maternidad). La tercera solución, "y no por ello menos importante", un cambio de la mentalidad de la familia: "es preciso el reparto equitativo de las cuestiones domésticas", indica la investigadora.

CELESTE LÓPEZ

Conciliar en el centro de día

Las dificultades para conciliar la vida personal y la laboral entre los trabajadores con responsabilidades familiares tiene que ver no sólo con la atención de los más pequeños sino también a los dependientes. Con jornadas laborales que acaban a las siete o las ocho de la tarde, recoger a los niños del colegio, aunque tengan actividades escolares, o a los mayores que asisten a los centros de día hasta media tarde se convierte en quebradero de cabeza diario. Por ello, la aportación del Ministerio de Igualdad al anteproyecto de la ley de Economía Sostenible, en la que están trabajando, incluirá medidas que promuevan la armonización de los horarios laborales con los servicios de atención a los dependientes y con el funcionamiento de los centros escolares, según fuentes del departamento.

Las mismas fuentes reconocen abiertamente que estas propuestas deben ser consensuadas de manera inevitable tanto por los empresarios como por los sindicatos, un requisito que topa por ahora con el clima de enfrentamiento entre los agentes sociales. En cuanto al diseño del calendario y el horario de los centros educativos, el acuerdo imprescindible ha de darse con las comunidades autónomas, las administraciones competentes en esta materia.

En todo caso, el equipo de Bibiana Aído ha tomado como una de sus prioridades contribuir a la racionalización de los horarios, condición imprescindible - insisten desde el ministerio-para evitar la ausencia de las mujeres en los niveles con mayor responsabilidad de las empresas. Sobre todo, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que en la inmensa mayoría de las ocasiones son ellas las que se encargan de asistir a familiares dependientes. "Es muy difícil promocionar en el trabajo si al tiempo debes hacerte cargo de tu padre con Alzheimer, al que a las cinco de la tarde debes de recoger del centro de día".

El actual texto de la ley estrella de Rodríguez Zapatero trata la igualdad entre hombres y mujeres como criterio esencial de evaluación en los planes estratégicos que en un año deben adaptar las empresas públicas. Las prácticas de igualdad de género también deberán favorecerse entre las empresas proveedoras que trabajan con la administración.

ALICIA RODRÍGUEZ DE PAZ

La Vanguardia

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